miércoles, agosto 24, 2005

Aquí me pongo a rimar

Dijo el Gandalf: «Mucho tiempo
se ha perdido ya, mi rey.
Ya bastante ha dado el güey
cornadas a su colega;
ahura que la guerra llega,
ser unidos es la ley.»

De cuando en cuando doy con una estrofa de la que me siento particularmente... ¿Orgulloso? No sé si ésa es la palabra adecuada, pero que me siento, me siento.

Tal es el caso de la sextilla que he transcrito, que usted podrá hallar en compañía de diecinueve amigas en el capítulo 9 de «La yunta e’ torres», el último publicado a la fecha de la epopeya telúrica El Gaucho de los Anillos. A diferencia de otras, ésta no me plantó cara durante cuartos de hora completos, ni me obligó a revolver en los rincones más oscuros de mi diccionario de rimas. Simplemente se fue deslizando de manera casi espontánea; los versos caían en su sitio casi al ritmo en que eran concebidos. Tal docilidad es, por sí sola, virtud suficiente para hacerla acreedora de mi simpatía; pero no es la única.

Esta estrofa representa el modelo que me gustaría que todas siguieran: sencilla, elegante, estética (recuerde que la veo con ojos de padre), la rima no está forzada, expresa una idea completa en pocas palabras y, de yapa, le da forma nueva a un lugar común. No es moco e’ pavo, me parece a mí.

Ojalá todas sus hermanitas fueran así. Las estrofas gauchescas suman ya quinientas veinte (veintiséis capítulos a razón de veinte estrofas por cada uno), pero pocas de ellas me han dado esta satisfacción. No imagina usted, amigo lector epiceno, en cuántas ocasiones hube de resistir la tentación de aferrarme a una rima asonante. Cuántas sextillas me dejaron disconforme, tanto estética como expresivamente. (Hay un par de ésas en la última entrega. No, no le voy a decir cuáles son.) Afortunadamente (o inevitablemente) no todas ellas caen en esta categoría: la mayoría acampa en la cúspide de la gaussiana, o lo haría si pudieran cuantificarse las cualidades de forma y contenido. (Aunque tal vez debería agradecer la inobjetivabilidad —con perdón de la palabra— de tales atributos. De esa manera, cualquier parecer contrario al mío propio puede ser rebatido con un «ésa es su opinión», frase ésta que, en resumidas cuentas, es una traducción al lenguaje diplomático de «cállese la boca».)

Abro aquí un paréntesis.

Sé que soy un principiante, o peor, un advenedizo. Sé que haber escrito unos cuantos abbccb mezclados con unos tantos abbcbc no me confiere autoridad para opinar sobre poesía. El panorama no cambia si se agrega a la cuenta una cumbia basada en los versos de Edgar Allan Poe, un tango dickiano, un romance y un mal soneto. Pero en el otro plato de la balanza está el hecho ineludible de que éste es mi blog y no admito que nadie me prohíba opinar de un tema concreto, ni siquiera yo mismo. Así que opinaré.

No entiendo la poesía de verso libre. Me agrada la rima poética, pero ¿cuál es el sentido de partir arbitrariamente las líneas? Ésa es la impresión que tengo al leer una de tales piezas. Sin métrica ni ritmo, ¿para qué los versos? Me asalta la imagen de un autor que quiere reclamar para su obra el prestigio de la poesía tradicional sin someterse a sus formalidades; análogo al charlatán pseudocientífico que reniega de los rigores de la ciencia mientras disfraza con lenguaje académico las patrañas que da a luz.

Tal vez soy muy severo en mi apreciación. Casi seguramente mi juicio deriva de alguna incapacidad de mi parte. Pero, como lector, no concibo la poesía sin el goce estético de las formas. Y como pseudopoetastro impune, no veo las estructuras formales como una jaula, sino como una armazón en la que apoyarme. Me obliga a buscar nuevas maneras de decir las cosas, a ejercitar mi creatividad. Me ha permitido llegar a construcciones retóricas que de otro modo se me habrían escapado, como la estrofa que encabeza esta entrada. En definitiva: no me quita libertad, sino que me la amplía.

Cierro aquí el paréntesis. No lo detengo más; proceda usted a leer la edición de AnaCrónicas del mes en curso, que acaba de ser publicada. Solo le pediré un favor, si me permite el atrevimiento: donde dice «Parque Nacional Ischigualasto», tenga usted la gentileza de hacerse el distraído y leer «Parque Provincial Ischigualasto». Muchas gracias. Y gracias también a Marcelo Dos Santos, quien me pegó el chiflido.

¿Perdón? ¿Que usted no comparte mi sentir con respecto al verso libre? Bueno, ésa es su opinión.

8 comentarios:

  1. Mi gusto por el verso libre tiene mucho que ver con mi incapacidad de hacer rimas. Tal vez sea que cuando quiero transmitir una sensación necesito darme prisa si no quiero que se me escape, y por eso no pueda pararme a hacer rimas.

    De todas formas, hablo de mi gusto por escribirlo, no necesariamente por leerlo.

    Y como de todas formas es mi opinión, tampoco tiene mayor importancia :-)

    Un saludo. Lola.

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  2. Una sola frase al respecto de las estructuras poéticas, Andrés:
    ¡AGUANTEN ALMAFUERTE, ESPRONCEDA, QUEVEDO...!
    Queda dicho todo, ¿no es verdad?

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  3. Maestro Diplotti, ya le dije una vez que los cantares del Gaucho de los Anillos trascendieron hacia la desolada patagonia chilena, donde presencié como un bancario, una profesora de escuela y un clérigo se deleitaban a mares con los versos aún sin tener el menor interés por elfos, wargos y atrocidades por el estilo. Así que saber que ciertos versos se quedan uno o más cuartos de horas obcecados en no formarse como se debe, es algo que mi faceta de fan-coleccionista-sado aprecia y agradece.

    Y sobre las métricas.. el verso libre lo utilizo nada más que para extender lo necesario la innecesariamente rígida estructura de 17 sílabas y 3 versos del haikú japonés tradicional. Así, mi poesía haikú nunca baja de los 12 versos con número variable de sílabas en cada uno. Y tampoco la rimo para ejercer mi libertad en su plenitud. Dios salve las opiniones.

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  4. Hola Don Otis:

    Una de las cosas que más me gusta de la estrofa que usted con gran acierto señala, es la hermandad que le encuentro con aquella del Martín Fierro que pregona:

    "Los hermanos sean unidos
    porque esa es la ley primera..."


    Es un excelente logro. Y sí, además se ve redondita.

    Y sobre los versos en general, y más allá de los suyos, me quedo con uno de Torcuato Gémini, recitado por Daniel Rabinovich Les Luthiers):

    "Se terminó de imprimir
    en los talleres gráficos..."

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  5. Un gusto de blog.
    No sé de poesía más que leerla, pero quería contarles, por si a alguien le sirve, que me reconcilié con los versos libres cuando leí alguno de Girondo, que en su momento me caló hondo (¨Nubífero anhelo¨, por ej.) y desde entonces, les he encontrado algún sentido. A algunos.
    Desde luego, disfruté mucho con la versión gauchesca del ESDLA. Admiro y agradezco el trabajo que le has puesto.

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  6. talvez no soy un gran rimador talvez ni sea un aguador pero no me aguito por por que yo miro siempre derechito pues ni modo sera lo que dios me diga si me dise barrendero sere el mas sincero por que laverdad si hases algo haslo bien nodejes las cosas mal pues la verdad eso esta mal si tu no hases las cosas bien otros las pueden pagar pero en realidad abro los ojos y me encuentro que estoes el inicio de una vida que nose si halla un cielo o un infierno pero hes bueno tener algo en que creer ala mejor pienses que estoy loco pero tu sabes para eso hay libertad de exprecion pero mira recpasita talvez mi rima no te dejenada pero silo iso piensa en tus errores talves ya no tegan remedio agunos pero otros almejor todavia tiene

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  7. tengo que hacer una rima con el color turqueza y con peces y no se me ocurre nada, me podrías tirar alguna icea, lo necesito para el 23 de Diciembre!!!!!
    Muchas gracias!!! Saludos de Uruguay!!!!

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  8. Somos dos almas gemelas, Andrés (què mal te veo...) porque pensamos exaactamente lo mismo, al menos en lo que a esto se refiere. Tendremos que revisar exhaustivamente nuestras posiciones.
    Hice esto hace un tiempo, ojalá le guste a alguien:

    AUTÉNTICA POESÍA

    Yo no puedo decir qué es la poesía
    ni quisiera pasar por descortés;
    intentaré decir lo que NO ES,
    por las cosas que leo cada día.

    No es poner las palabras al revés,
    y seguir esta ley a rajatabla:
    "al contrario de como siempre se habla,
    poner primero el verbo; el nombre va después".

    Tampoco es ignorar significados,
    mezclar palabras sin ningún concierto,
    llevar un ritmo ciertamente incierto,
    y ciertamente desacompasado.

    No es tampoco explorar el diccionario
    buscando la palabra más extraña,
    pues hacerlo no exige mucha maña
    y resulta realmente estrafalario.

    Ni adornar con palabras rimbombantes,
    que parecen gritar "¡soy erudito!",
    frases gastadas que cualquier niñito
    puede expresar mejor, sin ser chocante.

    Para la prosa, bien está la prosa,
    escrita toda en línea, en el renglón;
    cortarla en trozos es afectación,
    que hacer versos, amigo, es otra cosa.

    (Y de paso, ya en prosa, ya en poesía,
    -y salvo que se tome todo a broma-
    hay que tener respeto a nuestro idioma,
    tanto en sintaxis como ortografía)

    Resumiendo: es noble y más sencillo
    ser simplemente como uno es,
    hablando llana y claramente, en vez
    de fingir ser poeta de alto brillo.

    Villa Elisa (Bs.As), agosto de 2001
    (Hecha especialmente para la página
    Auténtica Poesía,
    a pedido de su/s webmaster/s)

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