sábado, julio 30, 2005

Ha nacido un nuevo blog

«Qué novedad», estará pensando usted, amigo lector epiceno, al leer el título de esta entrada. «Nace un nuevo blog cada 7,4 segundos y más de la mitad no dura más que unos meses», insistirá, al tanto de las cifras de Internet. Ya adivino su intención, ya intuyo la flechita apuntando a algún lugar más interesante, mientras su dedo vibra nervioso sobre el gatillo izquierdo del ratón.

Por favor, no dispare aún. No antes de conocer los motivos que me impulsan a esto.

La verdad es que tengo miedo. Tengo miedo de que, tal como van las cosas, algún día la policía me detenga por la calle y, tras averiguar que carezco de blog, me lleve detenido por averiguación de antecedentes. Acaso la blogosfera sea el Libro de la Vida en el que ha de estar inscripto mi nombre si no quiero pasar la eternidad chamuscándome y oliendo azufre. Aunque, según esta perspectiva apocalíptica, un blog bien podría ser la Marca de la Bestia. Como sea, no quiero quedarme afuera.

Bien, veo que he captado su interés, ya que sigue usted leyendo. No, no me pregunte cómo lo sé, sería largo de explicar. Pero, puesto que ha llegado hasta aquí, sería de buen tono presentarme.

Nací hace tantos años que es difícil contarlos. Está bien, son veintisiete. Podría incluir mi fecha de nacimiento en mi perfil, pero me resisto a que Blogger me identifique por mi signo zodiacal y mi animal chino. Si por lo menos tuviera la decencia de informar cuándo se me ha de saludar por mi cumpleaños...

Ah, claro. Usted quiere que deje de estirar y le diga de una vez de qué corno va a tratarse este blog. Pues vea, va ser de todo un poco. Hoy pondré un comentario sobre algo que me llamó la atención, mañana un enlace a algo que hice en otra parte, pasado mañana despotricaré contra algo que no me gusta... Por lo general, y de manera predecible, los posts girarán alrededor de los temas que descubrirá si mira mi perfil y la lista de enlaces de la derecha.

Sí, yo soy el autor de El Gaucho de los Anillos. ¿Cómo que qué es eso? Si no lo sabe, haga click en los enlaces y entérese. Su vida no volverá a ser la misma. Y ya que está en eso, péguese también una vuelta por mis cuentitos. Pondría también enlaces a AnaCrónicas, la sección que, bajo el seudónimo «Otis», escribo para Axxón, pero no me alcanzaría la columna. Pero puede visitar la última entrega (al momento de escribir esto) y luego, si no entiende nada (lo más probable), explorar el archivo de la revista para recolectar las piezas faltantes.

Bien, creo que para empezar ya es suficiente. En este acto solemne doy por inaugurado Pez Diablo, mi capullo particular en la telaraña mundial. En una próxima entrada, si decide regresar, contaré la historia de ese nombre y el por qué de la imagen que encabeza esta página. ¡Hasta entonces!