domingo, febrero 12, 2006

¿Y ahora qué hago con mi teoría conspiranoica?

Estoy perturbado. Estoy anonadado. Estoy patidifuso y patitieso, las dos cosas al mismo tiempo. Estoy... Estoy más o menos como cuando me enteré de que en el momento en Colón se apersonó en la corte de los reyes de España, ya todo el mundo estaba avivado de que la Tierra no era plana. O que la Muralla China no se ve desde la Luna.

El responsable esta vez de mi traumático desengaño ha sido el blog Curioso pero inútil. En una entrada referida a las turbulencias causadas por las alas de los aviones se lee lo siguiente:

Estas turbulencias se deben a que las alas son finitas (no de poco grosor ;), sino de tamaño limitado). El aire a mayor presión de la parte inferior del ala sube por el borde exterior de la misma y se encuentra con el aire a menor presión de la parte superior*.

El asterisco final encuentra su media naranja en una nota al pie. ¡Ay, nota al pie! Eres tú la causante de mis angustias:

*¡Ojo, hay muchos sitios por ahí donde les dirán que esta diferencia de presiones es lo que hace volar un avión. No es del todo cierto. Para empezar, según esta explicación los aviones no podrían volar boca abajo. Y lo hacen. Sacaremos tiempo para este complejo tema.

¿Y bien? ¿No se justifica mi estado? ¿No me acompaña usted en el sentimiento, ahora que ambos lo sabemos? He vivido engañado: no es el principio de Bernoulli, responsable, entre otras cosas, de que la pelota doble, el que gobierna el vuelo de las aeronaves más pesadas que el aire. La Wikipedia me lo confirma:

Una manera común e incorrecta de entender cómo un ala desarrolla sustentación se basa en la presión diferencial por encima y por debajo de ésta. En este modelo, las presiones pueden calcularse averiguando las velocidades en torno al ala y usando la ecuación de Bernoulli. Sin embargo, esta explicación suele usar información falsa, como la presunción incorrecta que las dos porciones de aire que se separan en el borde frontal del ala deben reencontrarse en el borde trasero, y la de que es la diferencia en la velocidad del aire lo que causa los cambios en la presión.

(La traducción es mía.)

Los dos últimos clavos en el ataúd los pusieron sendas entradas de MalaCiencia: «¿Por qué vuela un avión?» y «Newton vs. Bernoulli».

Lo cual me lleva a la pregunta del título: ¿Y ahora qué hago con mi teoría conspiranoica? Con lo bonita que me había quedado, y lo orgulloso que estaba de ella. Hasta la había sustentado con gráficas generadas por computadora. ¿Dónde ha quedado mi credibilidad?

Tal vez lo que deba hacer es seguir el impulso conspiranoico estándar: meter primera y escapar hacia adelante. Y en tal situación, afirmo sin que me tiemble la voz que todo se trata de desinformación difundida por Boeing y Airbus para desacreditarme, utilizando la artera táctica de hacer pasar por falsa la teoría misma que me ocupo de refutar.

Maquiavélico, ¿verdad?

Lo cierto es que, con el shock cultural que me han causado, Remo y Patxi, los muchachos de CPI, se han ganado un lugar entre los enlaces de Pez Diablo.

6 comentarios:

  1. Ya sabes: no dejes que los hechos te estropeen una buena teoría.

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  2. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

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  3. Ni dejes que la demostración científica de las falacias implícitas en tu teoría te impidan seguir defendiéndola, difundiéndola y promocionándola.

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  4. Pues muchísimas gracias, Andrés. Seguiremos intentando sorprenderte. ¡Y enhorabuena por lo de NEO!

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  5. ¡Vaya!, soy otro de los primos que pensaban (mal) que el efecto Bernoulli era el responsable de la sustentación.

    De verdad que el impacto ha sido parejo al que sentí cuando me demostraron que "almóndiga", que siempre se ha usado para parodiar al paleto pueblerino que no habla bien, es tan correcto como "albóndiga"

    (Lo siento, Otis, a mí lo de Colón y las vistas lunares de la Tierra no me causó demasiado impacto, chico)

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  6. Pues yo estoy desarrollando una teoría (la verdad, lo único que tiene todavía que ser desarrollado de ella es la táctica a seguir para que la gente se digne dedicarle unos minutos a leerla y convencerse de que lo que digo es verdad) según la cual el neoliberalismo, que ni es neo ni es liberalismo, es sólo un mero efecto espacio-temporal en una succesión de hechos y evoluciones históricas, y no la causa de nuestras desdichas actuales a escala planetaria, aunque como efecto predominantemente todopresente en nuestros días consiga distraer la atención de nuestros sabios más distinguidos de la prioritaria tarea de buscar las causas reales para enfocar la solución del problema de forma correcta.

    Siento que pensar en lo que arriba expongo le puede cortocircuitar las neuronas al más avezado, así que para ampliar información requiero que los solicitantes sean capaces de superar con éxito una simple prueba:

    Diseñenme el programa informático más eficiente que sepan concebir para que un ordenador cualquiera imprima sobre una impresora cualquiera una ordinaria secuencia de Fibonacci. No digo más porque los considero inteligentes y añadir explicaciones sería poner tal cosa en duda.

    Quien le quiera entrar, que mande su Tésina en Ciencias Computacionales a ningunotro@hotmail.com.

    Recuerden, sólo una mente confusa le tiene miedo a la realidad. Necesito mentes claras.

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