viernes, diciembre 22, 2006

Hay más Babilonia

Tengo dos noticias para usted, amigo lector epiceno. Una buena y una mala.

La buena es que decidí seguir adelante con la lectura de esta cosa que se hace pasar por la edición en castellano de Ay, Babilonia, de Pat Frank. Recordará usted que ya empecé a destazarla en la entrada anterior. Pues bien, aquí llega el segundo episodio, que no será el último.

La mala es que no tengo ninguna mala noticia para honrar el compromiso que adquirí en la primera oración. ¿Me aceptaría otra buena? Ahí va: ya no dependeremos de la mezquindad de Amazon para comparar la traducción con el original, pues encontré en la Web el texto íntegro en inglés de la novela. Eh, a mí no me mire, yo no lo puse ahí. Sólo lo enlazo como material de referencia, ¿eh? Recuerde que, según la M.U.A.V.C.I.A. (Made Up And Very Convenient Internet Act), usted comete una grave falta si se entera de que yo hecho algo indebido. No se preocupe, su secreto está a salvo conmigo.

Así que, ya resueltos nuestros problemas, ¡avancemos!

Apenas recomenzamos el recorrido, en la página 53 encontramos una infracción:

First National había aguantado el colapso de 1926 de la infracción de la tierra (...)

Sí, una infracción, y de la tierra nada menos. ¿O del lenguaje? Menos mal que tenemos el original para arreglar esto:

First National had weathered the collapse of the 1926 land boom (...)

¿No es maravilloso contar con la Wikipedia? Allí me entero que ésta es una referencia a un boom inmobiliario que tuvo lugar en Florida en 1926. Los especuladores compraban y vendían tierras a precios cada vez más altos, hasta que sucedió lo inevitable: la burbuja hizo pop y el boom terminó en un crash. Cuántos interesantes y onomatopéyicos conocimientos pueden derivar de una mala traducción, ¿verdad?

Sigamos por la página 55:

La gente llamaba a los Bragg «vieja familia». Bueno, también eran los menorquines vieja familia... más viejos, descendientes de isleños de un Mediterráneo que se habían instalado en la costa siglos atrás.

¡Oh, no! Ya adivino las manadas de fans (Rationalizator maximus) irrumpiendo en los comentarios de esta entrada con explicaciones como: «Te das cuentas de que es una historia de ficción, y de que Fort Repose en realidad no existe, ¿verdad? ¿Por qué no puede ser que en el universo de esta novela exista más de un Mediterráneo?». Y sería un argumento atendible, de no mediar tres circunstancias: 1) el propósito declarado de Pat Frank era describir algo que, en la época en que se escribió la novela, era posible (y temido) en la vida real, y sus referencias geográficas son consecuentes con esto; 2) es una reverenda estupidez, y 3) cuento, para perdición de todos los fans, con el texto original:

People called the Braggs “old family.” Well, so were the Minorcans old family—older, the descendants of Mediterranean islanders who had settled on the coast centuries ago.

Ahí tienen. Mediterranean islanders, bitches. «Isleños del Mediterráneo», no «de un Mediterráneo». Ahora váyanse a jugar a otra parte y dejen que yo y mi lector epiceno hablemos de cosas de adultos.

Página 65:

Es raro que un oficial y caballero igual por debajo del paralelo 38, pero no por debajo de la línia (sic) Macxon-Dicxon, era raro, pero éste no era el momento para introspección social.

Aquí el traductor se dio cuenta de que llevaba diez páginas sin cometer una metida de pata egregia y se apuró para ponerse al día con una sola oración. Los lingüistas usan un término específico para referirse a esta clase de construcciones. Las llaman: «¿Qué?».

Afortunadamente podemos recurrir al original:

It was strange that a Negro could be an officer and a gentleman and an equal below Parallel Thirty-eight, but not below the Mason-Dixon line. It was strange, but this was not the time for social introspection.

Oseáse:

Era extraño que un negro pudiera ser un oficial, un caballero y un igual debajo del paralelo treinta y ocho, pero no debajo de la línea Mason-Dixon. Era extraño, pero ése no era momento para introspección social.

Página 66:

Los lunes trabajo para el almirante Ajax. Él me guarda «Miollor Tonest», los periódicos de Washington y el «Proferigs» del instituto naval y revistas técnicas.

Ajá. Mire usted qué bien. Qué suerte que tiene el joven Malachai Henry de que el almirante Ajax (quien, curiosamente, tiene el mismo nombre que el supermercado del pueblo; el cual, sin embargo, es propiedad de alguien llamado Hernández) le guarde estas cosas. O a lo mejor no es tanta suerte; vaya usted a saber qué porquería es «Miollor Tonest». Con ese título, uno ni sabe en qué lenguaje está.

Sí sabemos, sin embargo, en qué lenguaje está el texto original:

Mondays I work for Admiral Hazzard. He saves The New York Times and the Washington papers for me and the Naval Institute Proceedings and technical magazines.

Y de repente todo se hace mucho más claro. El almirante se llama Hazzard, no Ajax; y lo que guarda es el New York Times y la revista Proceedings del Instituto Naval, además de diarios de Washington y revistas técnicas. Supongo que al «Miollor Tonest» y al «Proferigs» los tira. Es lo que yo haría.

Página 68:

Randy empezó a considerar lo poco que sabía en realidad de los fundamentos de la supervivencia. Él, dedujo, tendría nociones mucho más profundas.

¿Él? ¿Quién es «él»? Si no es Randy, la lógica nos indica que debe ser Malachai Henry, quien es la única otra persona presente en la escena. Parece tener sentido. Por lo menos, hasta que se lee la oración siguiente:

Se requería como materia importante en la educación de las esposas de miembros de la Fuerza Aérea.

Qué futuro tan liberal imagina el autor, ¿no es así? Al menos, ésa es la impresión que da hasta que leemos el original:

Randy began to consider how little he really knew of the fundamentals of survival. Helen, he guessed, would know a good deal more.

Allí tenemos la respuesta. «Él» es Helen. Helen es la esposa del hermano de Randy, quien es precisamente un coronel de la Fuerza Áerea. Ahora sí tiene sentido. Parece confirmarse mi intuición de la entrada anterior: la traducción de Ay, Babilonia fue escrita al dictado por un sordo.

Páginas 71-72:

Graf, apostado cerca del taburete de Randy, se puso en pie, el pelo hirsuto, como un cerdo afeitado (...)

Al leer esto por primera vez, lo hallé de un surrealismo abrumador. Analicémoslo: a Graf, el perro del protagonista, se le pone «el pelo hirsuto», es decir, le crecen pelos en los pelos. Es un ejercicio de fractalidad muy pocas veces visto en un Basset Hound. Está claro que se necesita un símil de manera que el lector comprenda mejor de qué se está hablando. ¿Qué otra cosa tiene pelos peludos? ¡Un cerdo afeitado, por supuesto!

Lástima que casi todo esto se desvanece en cuanto uno consulta el diccionario de la RAE. Allí encontramos que la primer acepción de hirsuto es:

adj. Dicho del pelo: Disperso y duro.

De modo que es correcto decir «pelo hirsuto». Qué lástima. Sin embargo, permítame seguir dudando de la comparación. Si vamos al original:

Graf, lying near Randy’s stool, rolled to his feet, hair bristling like a razorback pig (...)

El misterio se resuelve. Pat Frank no se refiere a un cerdo afeitado, sino a un razorback. Según pude averiguar, un razorback es un cerdo cimarrón descendiente de los primeros ejemplares porcinos que los colonos españoles llevaron a Florida, y se caracteriza precisamente por su pelambre dispersa y dura. Claro que el traductor no tenía por qué saber esto, pero ¿es necesario que exista la Wikipedia para darse cuenta de que un cerdo afeitado no tiene pelo?

Actualización 25/12: Estas cosas me pasan por tomar nota de las cosas que me llaman la atención, pero no de las que parecen normales. Ésas son las peores. En la página 14 dice:

Las hojas murmuraron en el macizo de azaleas y una larga nariz salió, seguida por una interminable extensión de perro basset.

Sin embargo, hoy vi que el original dice (el énfasis es mío):

Leaves rustled under the azalea bed and a long nose came out, followed by an interminable length of dachshund.

Pobre Graf. No sólo le cambian el nombre en casi todo el libro, llamándolo «Graff», con dos F en lugar de una (la cita de más arriba es una de las pocas excepciones), sino también la raza. De modo que arriba, donde dice «muy pocas veces visto en un Basset Hound», debe leerse «muy pocas veces visto en un dachshund, por más que lo confundan con un Basset Hound». Gracias, señor traductor, ahora tendré que re-imaginar todas las escenas en que aparece el perrito. Espero que esté satisfecho.


Página 73:

—No es nada urgente, ni terriblemente importante. Es sólo que estaba efectuando el circuito de placebo... y me dejé caer para ver a la madre de Elizabeth.
—¿El circuito de qué? —preguntó Lib. Randy había oído a Dan emplear la frase, antes.
—Circuito de placebo, o circuito icosomático. (...)

Aquí habría correspondido que Lib volviera a preguntar: «¿Circuito qué?» Y el doctor Gunn no habría tenido otra opción, para hacerse entender de una vez por todas, que expresarse en un lenguaje que domina:

“Placebo, or psychosomatic circuit (...)”

Me imagino que el traductor es un escéptico que no cree en el psi.

Página 75:

Su madre tiene diabetis.

Traducción: el doctor Dan Gunn es la abuela de alguien. Quién lo habría dicho, un hombre tan joven.

En la misma página dice:

—Quiere que la reorganice porque porque dice que usted habla de abandonarla —dijo Dan.

Bueno, si la señora quiere que su médico la reorganice, será cuestión de reorganizarla, ¿no? A menos que:

Dan said, “She wants me to get her oranise because she says you’re talking about leaving her.”

Ah, ah, un momento. Lo que quiere es que le consiga oranise. El oranise es, en la ficción de la novela, una droga experimental para el tratamiento de la diabetes. Otra confirmación de mis sospechas de problemas de oído. Tal vez el doctor Gunn tenga algo para eso.

Página 81:

Creí que era un periquito de Carolina. El periquito de Carolina es, o era, nuestro pájaro nacional.

Usted se preguntará: «¿Qué tiene esto de raro?». Bien, lo que tiene de raro es esto:

I thought he was a Carolina parakeet. You know, the Carolina parakeet is, or was, our only native parrot.

Traducción:

Creí que era un periquito de Carolina. Ya sabe, el periquito de Carolina es, o era, nuestro único loro nativo.

Si usted, amigo lector epiceno, cree que «pájaro nacional» es lo mismo que «loro nativo», hay un traductor con el que creo que hará muy buenas migas. Se lo presentaré a condición de que abandone mi blog de inmediato.

¿Ya se fue? Bien, sigamos por la página 82:

Seleccionó un tarro de extracto de buey inglés (...)

¡Ajá! Ahí lo agarré. Créalo o no, «extracto de buey» es una traducción correcta de «beef tea». Es un producto hecho a base de carne vacuna que se disuelve en agua caliente y se toma como té. Aún hoy es comercializado por Unilever bajo la marca Bovril. Sí, yo estoy tan sorprendido como usted.

Vamos a la página 83:

Rebuscó por entre el cajón, apartando viejos documentos legales, fajos abstractos de cartas, un paquete de dinero confederado (...)

Este... Original, original:

He rummaged through the chest, rearranging old legal documents, abstracts, bundles of letters, a packet of Confederate currency (...)

¡Oh, magnífica coma! ¡Oh, todopoderosa coma! ¡Sarmiento, el maestro y el burro dan testimonio de tu grandeza! Pues vemos en la traducción que:

Rebuscó en el cofre, reacomodando viejos documentos legales, resúmenes, fajos de cartas, un paquete de dinero confederado (...)

Más tarde, en la página 88:

¡Luces! ¿Qué pasaría si las luces se apagaban? Varias cajas de bolas, dos antiguas lámparas de petróleo y tres linternas (...)

No se ría. ¿Por qué está tan seguro? ¿Cómo sabe que el tipo no tiene alguna clase de bola luminosa? Vamos a ver el original:

Lights! What would happen if the lights went out? Several boxes of candles, two old-fashioned kerosene lamps, and three flashlights (...)

Sí, tenía razón: «boxes of candles» es «cajas de velas». Bueno, de todas maneras no se ría. Puede salirle un hijo así. Y observe que éste es tan derrochón como los bomberos de que hablaba en la entrada anterior, los que usan petróleo en vez de querosén.

Página 89:

No era necesario que partiese hacia el puerto de Orlando hasta las dos de la mañana.

Póngase la mano sobre el corazón, amigo lector epiceno, y responda con franqueza: ¿usted iría a un puerto a esperar un avión? Menos mal que el autor entendía la sutil diferencia:

It was not necessary that he leave for the Orlando airport until two A.M.

Era un aeropuerto. ¿Ve? Bien sencillo.

Y hasta aquí llegamos hoy. Bocados pequeños y medidos; no es cuestión de tragar todo de golpe e indigestarse. Tenga paciencia, que no se va a quedar con hambre.

2 comentarios:

  1. Bocados pequeños y medidos; no es cuestión de tragar todo de golpe e indigestarse. Tenga paciencia, que no se va a quedar con hambre.

    Pues yo, que te leía cenando, tuve que tener cuidado de no tragar cuando me encontraba con perlas como:

    native parrot

    abstract

    puerto vs airport

    Ayayayayay... :''-)

    Saludos. Lola.

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  2. Pero, Otis, una vez acabado el libro, ¿se entiende algo de lo leído? Con tantas fallas se me hace que uno no debe saber qué leyó.
    Como para hacer una reseña luego.

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