domingo, marzo 26, 2006

Ciencia ficción argentina en Erídano

La espera fue larga, pero ya ha llegado a su fin. No, no me refiero a la espera por una nueva actualización de Pez Diablo (aunque el bloguero podría prodigarnos sus esfuerzos un poco más, no lo niego) . Hablo de que, finalmente, ya está en la Web el número 11 de Erídano, dedicado a la ciencia ficción argentina.

En honor a la verdad, la espera no ha terminado para todos. Existen personas llamadas, por ejemplo, Néstor Darío Figueiras, Sergio Gaut vel Hartman, Jorge Claudio Morhaín, Graciela Parini, Laura Ponce, Nicolás Saraintaris, Saurio, Carlos Daniel Joaquín Vázquez, Ezequiel Gaut vel Hartman y Germán Amato, quienes deberán esperar hasta octubre para ver sus cuentos en el segundo volumen de este especial de Erídano (y, recíprocamente, hasta entonces tendremos que esperar también nosotros para leerlos). Pero, mientras tanto, ya están disponibles para nuestro disfrute las piezas compuestas por otras personas llamadas, por ejemplo, Raúl A. Alzogaray, Claudio Alejandro Amodeo, Martín Cagliani, Víctor A. Coviello, Eduardo J. Carletti, Martín Casatti, Andrés Diplotti, Hernán Domínguez Nimo, Diego Escarlón y Fabio Ferreras. Diez autores y, en consecuencia, diez cuentos, de los que sólo leeré nueve. Pues no sé si lo habrá notado, pero uno de los autores se llama igual que quien firma este blog.

No hace falta decir, por supuesto, que es un honor y un privilegio que mi nombre figure en esta compilación que, en cierta medida, funciona como un «muestrario» de lo que se está escribiendo en Argentina dentro de los géneros fantásticos. Tampoco hace falta decir que mi rubicundez facial se incrementa cuando leo que el compilador me llama «uno de los más promisorios escritores argentinos».

Tal vez usted esté pensando: «Si no hace falta decirlo, ¿para qué lo dice? ¿Me toma por idiota?». A lo cual le responderé: lo digo porque quiero. Al fin y al cabo, yo estoy en la compilación y usted no. (A menos, claro, que usted sea alguna de las personas ya mencionadas a manera de ejemplo; en tal caso, obvie por favor este párrafo. Pensándolo mejor, óbvielo de todas formas. Gracias.)

Mi contribución se titula «Al borde del abismo» y es un cuento que tiene ya varios años. Mi intención original era que se ambientara en el mismo universo de «Las nubes de Saturno», aunque el resultado fue un cuento independiente. Seguramente no es el punto más alto de la antología, pero confío en que al menos lo disfrutará.