lunes, abril 03, 2006

I Concurso Internacional Axxón de Cuento de Ciencia Ficción

La revista Axxón convoca a un concurso de cuento de ciencia ficción, con un premio de US$400 (unos $1.200 en Argentina o 330 €, según la cotización del día). La única condición para participar es saber escribir y hacerlo más o menos en la dirección de la ciencia ficción. ¡Anímese! Hay tiempo hasta el próximo 30 de junio.

Transcribo a continuación las bases:

  1. Podrán participar autores de cualquier nacionalidad. Cada participante podrá enviar un único cuento escrito en castellano y encuadrado en los géneros de ciencia ficción, ficción especulativa o fantasía en sentido amplio, incluyendo terror. No se aceptará más de un cuento por autor. Los originales de un mismo autor que pudiesen llegar a continuación del primer envío no serán considerados para el Concurso.
  2. Los relatos deben hallarse absolutamente inéditos; no deben ser reescrituras de textos ya publicados; no deben estar presentados en editoriales o cualquier medio de publicación y pendientes de ser publicados o elegidos para su publicación; no deben haber sido premiados en concursos, ni estar presentados a concursos pendientes de resolución.
  3. La extensión de los relatos estará comprendida entre 25.000 y 75.000 espacios(1).
  4. Se enviará un e-mail a concurso@axxon.com.ar con el cuento adjunto en formato Word o formato RTF, Times Roman 12, a un espacio y medio. En el archivo del cuento debe figurar su título, en la cabecera, pero no debe figurar el nombre del autor.
  5. El «asunto» del mensaje de e-mail será el mismo que el título del cuento. En el cuerpo del mensaje se enviarán los datos personales del autor: nombre y apellido, dirección física, número de documento, dirección de e-mail, teléfono.
  6. El Jurado recibirá el cuento adjunto pero no los datos del autor. El cuento que reciban los miembros del Jurado estará identificado sólo por su título y un número.
  7. La presentación de los textos al Concurso queda abierta a partir del 1° de abril de 2006 y se cerrará indefectiblemente a las 24 horas del 30 de junio de 2006.
  8. El ganador se dará a conocer en la fiesta del 17° aniversario de Axxón, a realizarse en la tercera semana de septiembre de 2006.
  9. La dotación del premio será de 400 dólares estadounidenses, aportados por un donante anónimo.
  10. El cuento ganador será publicado en el número de la revista Axxón de octubre de 2006.
  11. El autor del cuento ganador recuperará los derechos sobre el mismo al cumplirse 6 meses de su publicación en la revista Axxón.
  12. El Jurado podrá elegir tantas recomendaciones de publicación como considere adecuado. Los cuentos recomendados serán publicados en Axxón en las condiciones habituales.
  13. La participación en el Concurso implica la aceptación de la publicación de los cuentos recomendados sin que medie otro acuerdo.
  14. Los cuentos no ganadores y no recomendados quedarán en poder de Axxón y su publicación podrá ser acordada con el autor en el curso de los siguientes seis meses. Pasado dicho lapso las partes se considerarán liberadas de cualquier compromiso.
  15. La composición del Jurado se dará a conocer con posterioridad al cierre de la recepción de cuentos.
  16. Cualquier cuestión no prevista en estas bases quedará sometida al criterio de los organizadores.
  17. La decisión del Jurado es inapelable.
  18. La presentación al Concurso implica la aceptación de estas Bases.
Por cualquier consulta, escriba a concurso@axxon.com.ar

(1) Hablando en palabras, son entre 4.400 y 13.000 aproximadamente. En Microsoft Word, use la opción «contar caracteres con espacios» (Nota del bloguero).

Iker Sinise

A menos que usted, amigo lector epiceno, sea español, es poco probable que conozca el nombre y la trayectoria de Iker Jiménez. En ese caso, le diré: su nombre es Iker Jiménez y su trayectoria abarca más de diez años de contar en radio y televisión viejas historias de miedo como si fueran nuevas (y verídicas). Es tal su talento para repetir la palabra «misterio», alcanza tan altas cotas su capacidad de ignorar cualquier dato inconveniente, que se ha ganado el reconocimiento de buena parte del público.

Y, por supuesto, visto que vivimos en una sociedad que no perdona el éxito, lo han atacado. Cargan contra él por atreverse a solicitar el aval de museos y planetarios para una noche de observación, sólo porque olvidó mencionar el detalle de que lo que se observarían serían ovnis. Así es: cuando alguien llega a la cima, los que pastan en las llanuras enverdecen de envidia y se juramentan derribarlo. Y para eso, no desaprovechan ocasión de usar en su contra todo fraude o falta ética en que pueda haber incurrido.

Y yo también debo envidiarlo (seguramente se trata de algún impulso freudiano inconsciente, porque no me doy cuenta), ya que escribo esta entrada solamente para denunciar un plagio que Jiménez habría cometido en sus espacios de relatos fantásticos ajenos. Aparentemente soy el primero que llama la atención sobre el particular, aunque debería saltar a la vista:

El dossier de Iker Jiménez Milenio 3 Impacto y todo el asunto de «las niñas etéreas del camposanto», historia que se viene desarrollando desde hace casi un año, es una burda copia de la película Rescate.

Estará pensando el sagaz lector: «Pero Iker Jiménez no se parece a Mel Gibson, y su esposa y colaboradora Carmen Porter tampoco es ninguna Rene Ruso». No se apure, que no van por ahí los tiros exactamente. En la reelaboración de la película que Jiménez ha hecho sin consentimiento de sus realizadores, él tiene el papel que en el cine interpretó Gary Sinise.

«Entonces —dirá usted—, ¿Carmen Porter es Lili Taylor?» Las cosas no son tan sencillas. Es cierto que hay diferencias, pero las similitudes son tales que no se pueden pasar por alto:

Actualización: Me hacen notar en los comentarios que, en mi afán denunciante, olvidé advertir que el análisis revela detalles del argumento de la película. Mis disculpas y advertido queda.

  • En Rescate: Jimmy Shaker (interpretado por Gary Sinise) secuestra a un niño y envía fotografías del pequeño a sus padres, amenazando con matarlo si no pagan el rescate.
  • En Milenio 3 Impacto: Iker Jiménez (interpretado por Iker Jiménez) publica fotografías de una niñas que, en apariencia, ya están muertas (lo cual curiosamente no les impide pasearse por el cementerio).

Hasta aquí, las semejanzas son triviales y discutibles. Pero, conforme continuemos la comparación, verá que resulta cada vez más difícil atribuirlas a una coincidencia (o, incluso, a una serendipia):

  • En Rescate: Shaker pierde los estribos a causa de la insumisión del padre y comienza a lanzar amenazas de matar al niño.
  • En Milenio 3 Impacto: Jiménez pierde los estribos a causa de la insumisión de los escépticos y comienza a amenazar con acciones legales.

  • En Rescate: El padre del niño acude a los medios y ofrece una recompensa a quien le entregue al secuestrador.
  • En Milenio 3 Impacto: Quienes dudan de la autenticidad de la fotografía publican un anuncio en una revista, solicitando ayuda para dar con la fotografía original con que se habría hecho el trucaje.

  • En Rescate: A causa de su maniobra, Shaker es víctima de un disparo que le hiere el brazo.
  • En Milenio 3 Impacto: Jiménez se hace la víctima y se muestra herido.

Éstos son los elementos de juicio. Podrán refutarse o criticarse, pero no pueden ser ignorados. Yo, por mi parte, insisto en mi denuncia. Insisto en ella tan seriamente como pueda usted tomarse esta entrada.

He dicho.

sábado, abril 01, 2006

El pabellón negro

Si accede a esta lista sin estar de acuerdo a con los términos aquí establecidos o pertenece a alguna entidad u organismo gubernamental, policía, grupo anti-pirateo, RIAA, BSA, FCC, MPAA, FBI, SGAE o cualquier otra agencia relacionada salga de inmediato de la lista y solicite su baja porque sino estará violando el código 431.322.12 del Internet Privacy Act que establece que no puede amenazarse a nuestro(s) ISP(s) o a ninguna compañía o persona que almacene los ficheros así como la imposibilidad de perseguir a alguna persona relacionada con esta Lista incluyendo a sus familiares, amigos o individuos que ingresen o mantengan esta Lista. Cualquier prueba obtenida por este acceso NO PERMITIDO a esta propiedad privada será considerada como fruto del robo y de carácter ILEGAL.

¿Le suena? ¿Se ha encontrado en alguna parte con una provisión similar? Vamos, no me mienta.

Bueno, está bien, no me cuente si no quiere. Yo, por mi parte, tampoco revelaré dónde me topé con esta referencia en particular a la Internet Privacy Act. Aunque, si usted
ha visitado Pez Diablo con anterioridad o se molesta en examinar el archivo, podrá conjeturarlo con facilidad.

Coincidirá conmigo en que se trata de una regulación curiosa. La pregunta surge (o debería surgir) con toda espontaneidad: ¿De qué manera el solo hecho de ingresar a un sitio Web o a una lista de correo constituye una amenaza para cualquier persona? Como esta mañana me levanté perspicaz, sospeché que el código 431.322.12 de la Internet Privacy Act tal vez no dijera exactamente eso. Así que eché mano de Google y emprendí la investigación.

Muy pronto me encontré con referencias a que sería una ley promulgada por Bill Clinton en 1995. O sea, una ley aplicable sólo a los Estados Unidos. Claro que esto es un mero tecnicismo, porque es una ley inexistente. Tal como lo lee, amigo lector epiceno. Ni Clinton ni nadie avaló nunca con su firma algo similar. Lo más parecido que Google pudo hallar en términos de legislación no imaginaria es la Consumer Internet Privacy Protection Act. Si usted lee inglés, comprobará que lo que esta ley prohíbe no es que las agencias gubernamentales investiguen delitos (que es lo único que nos faltaría), sino que los sitios comerciales entreguen a terceras partes información sobre sus clientes.

No tiene por qué creerme. Puede consultar el artículo correspondiente en la Wikipedia. O leer al respecto en Snopes. Lamento no haber hallado referencias en español.

Lo conozco. Sé lo que está preguntándose. Vamos, preguntémoslo al unísono:

«Si la ley no existe, ¿por qué la invocan en tantos miles y miles de sitios Web, listas de correo, foros, etc.?»

Bien, yo tengo una respuesta conspiranoica. Sí, ya quedó demostrado que la conspiranoia no se me da muy bien, pero la soltaré de todas maneras:

Esta falsa ley es invención de la RIAA. O de la MPAA. O acaso del FBI. O de todas juntas tal vez. Estas reparticiones han cortado y bordado una bonita bandera negra con su cráneo y sus tibias cruzadas, y a continuación procedieron a regalarla para que cada buque corsario la enarbole y quede debidamente identificado.

Es verdad, no me consta que sea así. Con toda seguridad mi conjetura es incorrecta. El efecto, sin embargo, es el mismo: una simple búsqueda en Google con los términos «Internet Privacy Act» y «431.322.12» devuelve pilas y pilas de sitios, cada uno con el pabellón negro flameando ingenuamente al viento. Todo lo que tienen que hacer las agencias es elegir uno, apuntarle y disparar.

Así que, si no lo sabía, ya lo sabe. Si lo sabía, lo sigue sabiendo. Y si en alguna ocasión se le ocurre venir a decirme que no le avisé, le recuerdo que se hará pasible de la penas previstas en el artículo 42 de La Ley Nacional Contra la Difamación de Blogueros.