lunes, enero 22, 2007

La noche del cometa

Fueron varios días de frustración. Fueron varios atardeceres de soportar las picaduras de los mosquitos mientras caminaba por banquinas y baldíos en busca del ángulo correcto, en busca de un horizonte despejado.

Hoy, por fin, lo logré. Y ni siquiera necesité abandonar el patio de mi casa. C/2006 P1, a quien sus amigos llaman «McNaught», cayó finalmente en las lentes de mi objetivo.



Con un tiempo de exposición de cuatro segundos y, a falta de trípode, una escalera para estabilizar la cámara, logré capturar la belleza del universo manifestándose entre los tubos de calefacción, los acondicionadores de aire y los tanques de agua.



Un tapial alto es mejor que una escalera. Es cierto que es un tapial inclinado, pero ¿para qué sirve Photoshop, si no para enderezar cometas torcidos?



De regreso a mi PC, encontré otro cuerpo con cola.



Un furor inhumano destellaba en sus ojos como un fuego. Mejor dicho, como dos fuegos. O como el flash de una cámara reflejado en las retinas de una perra. De todas formas, fue una noche de eventos cósmicos, de estrellas alineadas que despiertan en los humanos el deseo atávico, acarreado en nuestra memoria racial, de sacar fotos sin ton ni son. Y aquí están.

1 comentario:

  1. Como diría mi perro: ¡Guau!

    Es lo que tiene estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado y con cámara en la mano, que se pueden captar muchas cosas (aunque a mi perro los ojos en realidad le salen más tirando a rojo que a verde; debe ser que en el cono sur los fotones se captan diferente...)

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