jueves, enero 25, 2007

¡Que Dios no te escuche!

Nada más que un cuentito pavo que se me ocurrió. O una pequeña subversión teológica, si le gusta más.

* * *

—No hay sentimiento más noble y elevado —recitó el seminarista— que el que nos mueve a alabar a Dios.

—¿Por qué? —replicó su amigo— ¿Por qué Dios necesita que lo alaben? ¿Tiene problemas de autoestima?

—¡Que no te escuche! —se apuró el seminarista a ahogar las palabras de aquel insensato. Elevó su voz como si quisiera que lo oyeran desde el Cielo—. ¿Quién sino el Señor es digno de alabanza? ¿Quién sino Él podría haber creado un universo tan maravilloso y perfecto?

—¿Perfecto? —El otro reprimió una carcajada—. ¿Qué me contás de la guerra, del hambre, de las pestes...? ¿Qué tiene de maravillosa o de perfecta la creación de Dios?

—¡Que Dios no te escuche! —alzó con desesperación los brazos y la mirada—. ¡No lo escuches, Señor! ¡No sabe lo que dice!

—¿Por qué no me tiene que escuchar? ¿Qué me va a hacer Dios, a ver?

—Él va a... a... Oh, Dios...

Vio que ya era tarde cuando apareció un desgarrón en la estructura de la realidad.

Dios, agobiado por las críticas a su obra, rompió el universo en pedazos, lo tiró a la basura y empezó a trabajar en uno nuevo.

6 comentarios:

  1. jajajajaja. Si Dios se molestar por los que lo critican hace tiempo que no habría universo. Pero como no sabemos qué es tiempo y cómo es en universo, mejor aporto esta reflexión:

    El rosario basa su efectividad en el principio de que Dios prefiere la cantidad sobre la calidad. Si no ¿Para qué hizo un universo tan grande e imperfecto?

    Un Abrazo

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  2. Yo me quedo pensando cómo será el nuevo...

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  3. Parafraseando a Adams, hay quien dice que eso ya ha ocurrido...

    -- Pedro Gimeno

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  4. Érase un gigantesco universo muy anterior y muy lejano de éste, donde las quejas empezaron a llegar a "oídos" (o algo no tan así) del comando central. Tan enorme había sido el despliegue creativo en espacios, planos, dimensiones, que una vez comprobada una falla en el sistema, no hubo forma de repararla y hubo que resetear. El "Dios" (por así llamarle al creador de todo eso, si bién él tenía, a su vez, quien lo creó), ordenó la desintegración del universo gigante en millones de pequeños universos gobernados cada uno por un "Dios" (por así llamarle) a nivel local. Pero como se reincidió en ese vicio de crear cosas grandotas que terminan siendo ingobernables, los nuevos universos eran pequeños para quienes los hicieron, pero enormes desde el punto de vista de los pequeños mundos galácticos. Así las cosas, las fallas comenzaron a producirse de nuevo.
    Antes de que las quejas llegaran desde los planetas a la administración central, ya las inspecciones de mundos habían constatado la existencia de graves conflictos, y había sido dada la orden de acabar, insensiblemente, con galaxias enteras. Cuando por fin llegaron inspectores universales a la Tierra, comprobaron que acá la gente se estaba quejando desde hacía demasiado, sin ser oída por ningún "Dios" universal, ni multiuniversal, y mucho menos por el Creador de todos los infradioses habidos, habientes y por haber. De todos modos, las quejas no procedieron, porque lo mal hecho, debía ser deshecho. Y anunciaron el Fin del Mundo.
    A los efectos de que no se reiteraran creaciones expansivas ingobernables, se empezó a pensar en la posibilidad de crear pequeños universos hechos de una sola persona cada uno. Se hicieron pruebas para ensayar la idea, pero los resultados volvieron a ser desastrosos: la gente, cuando soñaba, creaba mentalmente mundos enteros llenos de gente con los mismos dramas existenciales de siempre. Esa gente, mediante pesadillas, empezó a hacerle la vida imposible a quien estaba soñando, quien encontraba su alivio en cada despertar. Era mejor sufrir, despierto, los males de un mundo real creado por otro, que sufrir dormido los males del mundo virtual creado por la propia mente.
    Se desestimó, entonces, la conveniencia de reducir las creaciones universales a individuos; serían ingobernables de todos modos, así fuera que un universo midiera un metro cuadrado. Y como triste conclusión, las Altas Jerarquías del Cosmos, habiendo ya destruído galaxias y universos enteros, se preguntaron si vale la pena crear algo, o si la nada es más inofensiva. Y entre el algo y la nada, el ser o el no ser, el Absoluto se materializó en Hamlet, todo siguió siendo un Relativo que Einstein pretendió teorizarlo, pero que nunca tuvo razón lógica de ser, porque la única lógica es que de la Nada, no puede salir un algo, un Todo; la lógica habría sido la no-existencia, la Nada Absoluta. La existencia, el ser, no tienen lógica, así que vivimos en un universo ilógico. Deshecho y rehecho, nunca podrá funcionar con lógica alguna, así que estamos condenados a la Eternidad de las fallas, de las quejas, las protestas, las lamentaciones o, si no la indolencia o, en el mejor de los casos, el masoquismo.

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  5. ¿Clomro? ¿En serio? ¿El Clomro posta? ¿El comandante Marcos interestelar me hace el honor de dejar un pedazo de sus Verdades Cósmicas Reveladas en mi humilde blog? Ciertamente que la forma de escribir y la fraseología de la ciencia ficción pulp se parecen. ¡Me siento honrado! Normalmente borraría un comentario como éste, que no comenta nada y además es más largo que la entrada misma, ¡pero esto hay que atesorarlo como un trofeo!

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  6. Muy buena la historia jejejejeje, me he reido con gusto.
    Un saludo desde España

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