domingo, febrero 04, 2007

Yo también soy astronauta

He notado en estos días, en listas de correo pobladas mayoritariamente por españoles, cierta hilaridad motivada por un reciente discurso dado por el alcalde de Sevilla. Tal señor (llamado, según me entero, Alfredo Sánchez Monteseirín) habría repetido varias veces en su breve alocución «nosotros los astronautas».

Permítame decir, amigo lector epiceno, que el tonito burlón con que se habla y se escribe acerca de este episodio me parece fuera de lugar. Y no lo digo como simple bloguero. Lo digo como colega del señor Monteseirín.

Sí, yo también soy astronauta. Y puedo demostrarlo.

«¿Cómo lo demostrará?», adivino que se estará preguntando. «¿Cón certificados? ¿Con documentos? ¿Con fotografías y videos?»

Nada de eso. Probaré mis palabras mediante la tortura léxica. Se trata de un método muy sencillo (aunque requiere cierto oficio), consistente en someter las palabras a tormentos hasta que digan lo que uno quiere. El principal instrumento para aplicarla es, por supuesto, el diccionario de la Real Academia Española. Ya ha de saber que la RAE es la autoridad máxima en todo; las cosas son como su diccionario las describe, y aquello que no aparece en él no existe.

Veamos, pues, de qué manera define tan magna obra la palabra «astronauta».

astronauta.
(De astro y nauta).
1. com. Persona que tripula una astronave o que está entrenada para este trabajo.

Continuemos con nuestra indagación viendo cuál es la definición de «tripular».

tripular.
(Del lat. interpolāre).
1. tr. Dotar de tripulación a un barco o a un aparato de locomoción aérea.
2. tr. Conducir o prestar servicio en un barco o vehículo aéreo.
3. tr. desus. Descartar, desechar.

Ampliando con la segunda acepción la definición inicial, vemos que se puede llamar «astronauta» a toda «persona que conduce o presta servicio en una astronave o está entrenada para este trabajo». Puesto que el mismo diccionario habla de «tripular una astronave», nos está dando autorización tácita para considerar a las astronaves como un caso particular de «barco o vehículo aéreo». Esto es perfectamente compatible con la definición canónica del término:

astronave.
(De astro y nave).
1. f. Vehículo capaz de navegar más allá de la atmósfera terrestre.

Observe usted que el diccionario deja bien claro que no es necesario prestar efectivamente servicio a bordo de una astronave; basta con estar entrenado para ello. Pues bien: yo, como diseñador gráfico, estoy entrenado para prestar un servicio. Y puedo prestarlo en cualquier sitio, incluso a bordo de una astronave. No hay nada allí que me impida diseñar un isotipo o una página. Luego, estoy entrenado para prestar servicios a bordo de una astronave. De lo cual se desprende que soy astronauta, quod erat demonstrandum.

(Sí, es obvio que todo lo que antecede a este párrafo tiene una intención cómica. No se lo puede tomar de otra manera. Hay, sin embargo, personas que presentan seriamente argumentos de esta clase; que pretenden utilizar la tortura léxica como un método legítimo de defensa de credenciales autoconferidas. Sí, de veras. Este señor pretende que se lo tome en serio. ¿Me lo va a discutir a mí? Antes de pensar en tal cosa, mire a la derecha de esta página: verá allí enlaces a por lo menos nueve cuentos que yo he escrito. Cada cuento tiene su título, ¿verdad? Por lo tanto, tengo nueve títulos. Así que vaya a cuestionar a otro.)

6 comentarios:

  1. Jajaja, me ha encantado la idea de la "tortura léxica", así que (si no tienes inconveniente) te la tomo prestada para un libro sobre pensamiento crítico que pienso escribir en el futuro (citándote, por supuesto... quedamos donde quieras :P). En mis notas la he definido así: Tortura léxica, hacer que las palabras digan lo que uno quiere oír.

    Jose

    ResponderEliminar
  2. Señor Brox, ¿seguro que esa definición no es una tortura léxica? :)

    Bueno, bromas aparte, me ha encantado la expresión, no me extraña que tenga un buen uso.

    ResponderEliminar
  3. Y yo que pensaba que éste iba a ser un día especial sólo por ser mi no cumpleaños. Ahora, gracias a la tortura léxica, puedo denominarme entomólogo gracias a que escuché hablar de un insecto en voz alta y en plena luz del día. Mi curriculum vitae va a mejorar que es un contento...

    ResponderEliminar
  4. Muy parecido a la falacia de equivocación, cuya definición formal es asignarle a una palabra o expresión con un significado y, de la nada, cuando menos se espera, asignarle otro significado.

    Pero esta tiene un nombre más chistoso.

    Saludos, P.

    ResponderEliminar
  5. Muy bueno, me recuerda a la vieja broma de "este perro es mi padre" porque es padre (tiene cachorros) y es mío, luego es mi padre (un padre de mi propiedad).

    -- Pedro Gimeno

    ResponderEliminar
  6. Lo que debe de ser usted es muy fatuo y no astronauta, intentar justificar por que es tu amigo lo injustificable con unas falacias burdas y absurdas que se ha inventado mirando la enciclopedia espasa, es realmente patetico, maxime intentar hacer creer a los corderos, que estaba en lo cierto cuando decia que nosotros los astronautas, perdone señor fatuo pero ese hombre muy sobrio en ese momento no iba. asi que menos sectarismo y menos intentar justificar a los amiguitos cuando cometen barbaridades.Como ha cometido este edil de esa ciudad

    ResponderEliminar