sábado, abril 21, 2007

El milagro de la ciencia

Se ve que estos días estoy bastante productivo en el rubro de pensar tonterías. Y bueno, pongo ésta acá para sacármela de la cabeza y que no estorbe otros procesos intelectuales más importantes.

* * *

—¡Doctor! ¿Qué pasó? ¿Cómo está?

—Bien, está bien. Pudimos estabilizarlo y está lúcido. ¡Y ya está de nuevo dando órdenes y tomando decisiones! A ese muchacho no hay manera de mantenerlo quieto.

—¿En serio? Vi cuando lo traían. Parecía... Parecía en muy mal estado.

—Sí, lo que le hicieron no tiene nombre. Pero se lo vio venir, ¿eh? La noche anterior tuvo la precaución de poner drogas para resistencia en la comida. Y también le dio a sus estudiantes; parece que tenía miedo de que lo que le hicieron a él se lo hicieran a todos. Sin eso no habría aguantado.

—Entonces, ¿va a estar bien?

—¡Oh, sí! Lo peor ya pasó. Ahora todo es cuestión de regenerar tejidos, y eso es fácil. Para el domingo va a poder levantarse y andar.

—¡Menos mal! ¡Cómo van a alegrarse sus estudiantes cuando lo vean!

—Sí, pero él ya decidió que no se va a quedar mucho más. Un tiempito para cerrar algunos asuntos y después se va. Dice que acá son todos muy brutos. No creo que vuelva.

1 comentario:

  1. Hola, don Otis. No tengo demasiado que decir. pero, por favor, opáquelo un poco: es demasiado brillante :)

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