Los verdaderos cazafantasmas
Los cazafantasmas es una comedia y una fantasía. Que es una fantasía lo sabemos porque sus protagonistas son parapsicólogos que trabajan científicamente y logran demostrar sin lugar a dudas la existencia de su objeto de estudio. Y me siento tentado a decir que esa misma circunstancia da cuenta de su condición de comedia, pero de esto hay múltiples pruebas en contrario.
Hoy ha llegado a la puerta de mi casa tras cabalgar sobre las olas del Atlántico (me imagino que a considerable altura) una de tales pruebas; una que deja claro que los cazafantasmas pueden dar risa sin necesidad de ser serios, ni tan siquiera ficticios.
Los caras de Bélmez, de Javier Javanilles y Francisco Máñez, es (o al menos promete ser desde sus cubiertas) una crónica de la mayor comedia paranormal de la historia. Ha caído en mis manos (¿garras? ¿pezuñas? ¿aletas?) a causa de un fenómeno verdaderamente inquietante, algo que suponíamos un mito del pasado remoto: la generosidad. Más específicamente, la generosidad de Lola Cárdenas y Pedro Gimeno. Su actitud, más que las caras que aparecen «misteriosamente» pintadas en el hormigón de una casa de Jaén, es auténticamente inexplicable.
Muchas gracias, Lola y Pedro. Vuestro paquete me traerá horas de diversión. Y no me refiero sólo al libro:



¿Como no regalar un libro a quien nos regala sus cuentos y grandes ratos de humor en el chat? Creo que era lo mínimo que podíamos hacer para que el intercambio no fuera tan desequilibrado :-)
ResponderEliminarYa se sabe, humor por humor, es humor al cuadrado.
(Algún día fundaremos la Iglesia de la Avispología; tenemos que pulir algunos detalles sobre la mitología del Génesis)
Saludos. Lola.