viernes, octubre 12, 2007

Gateología

Rufus el profeta odiaba a los gatos. Los despreciaba con todo su ser. Lo irritaban sus maullidos; sus pelos lo sacaban de quicio. No soportaba su andar despreocupado, como si nada en el mundo tuviera efecto sobre ellos. Pero, sobre todo, detestaba ese modo casi acusador en que lo miraban, como si conocieran sus secretos más terribles.

Por eso una noche, cuando Rufus se sentó ante su atril para que le fuera revelado un nuevo capítulo del Libro de Hosú, escribió en el pergamino: «El gato es abominación, debe ser destruido. Es voluntad de Hosú».

—No lo digo yo. Lo dice Hosú —manifestó al día siguiente a sus seguidores—. Yo no tengo nada que ver. Sólo hago Su Santa Voluntad.

Palos, piedras y lanzas se levantaron contra los gatos de la ciudad. Los maullidos de dolor y espanto ahogaron todo otro sonido. Los canalones se llenaron de sangre, y durante mucho tiempo el río fue rojo.

* * *

Filón el exegeta vivía, como todos los habitantes de Mifuci, rodeado de gatos. Por ellos era conocida la ciudad. Los gatos eran su mayor tesoro: ellos calentaban los lechos durante el invierno y arrullaban a los durmientes con sus ronroneos, ellos mantenían las casas y los campos libres de alimañas, y con el pelo largo y sedoso de ciertas razas se tejían telas que eran apreciadas en toda la comarca.

Así fue que un día, Filón escribió lo siguiente en su libro, Las verdaderas enseñanzas hosuanas:

«Hosú ama a los gatos. Él nunca mandaría que fueran exterminados. Sus enseñanzas en este aspecto fueron durante mucho tiempo malinterpretadas por hombres que no comprendían su mensaje.

»Es necesario para una correcta exégesis de Su palabra que entendamos que, en tiempos de Rufus el profeta, el uso de la puntuación difería del actual. En aquel entonces, la coma se utilizaba en ocasiones como ahora se usan las comillas. Una redacción moderna del pasaje relevante del Libro de Hosú sería, pues, la siguiente: “‘El gato es abominación’ debe ser destruido.” Está claro, por lo tanto, que lo que debe ser destruido es la idea de que el gato es abominación. ¡Grande es la sabiduría de Hosú, y verdaderas Sus enseñanzas!»

Y, satisfecho, cerró el capítulo con esta admonición:

«Aquél que no crea y entienda esta verdad evidente no es un auténtico hosuano.»

* * *

El Día de los Mártires, en la Plaza de los Mártires, Sumo el sacerdote lanzó este sermón desde su púlpito de mármol:

«El gato es, luego del hombre, la criatura favorita de Hosú. El gato es la gran riqueza de Mifuci y su mayor alegría. ¿A quién debemos semejante dicha? Observad a las estatuas que rodean la Plaza; recordad a los hombres y mujeres que ellas representan, cuya ilustre memoria honramos en este día. A ellos lo debemos, a los Mártires: auténticos hosuanos que, en los lejanos días de Rufus el profeta, ofrendaron sus vidas para defender a los gatos de Mifuci de la furia asesina de los gentiles.

»¿Por qué querrían los gentiles destruir a los gatos?, os preguntaréis. Os lo diré: ¡porque Hosú ama a los gatos, y ellos odian a Hosú! Y no penséis que tales monstruos son algo del pasado; aún hay entre nosotros quienes profesan tal irracional anti-hosuanismo. Ellos dicen que aman a los gatos, mas yo los llamo: ¡Embusteros! ¿Cómo puede ser eso posible, cuando rechazan a Hosú? Sólo en virtud de Su Santo Mensaje alcanza el hombre tal estado de gracia como es la confraternidad con el ser felino. Ésta es una verdad evidente y accesible a la sola razón, tal como nos enseña Filón el exegeta. Hermanos, no permitáis que un no hosuano se acerque a vuestros gatos, pues todo lo que quiere es retorcerles el pescuezo y arrojarlos al río.»

Como parte de las celebraciones, se refrendó la antigua ley que prohibía a lo no hosuanos tener gatos y les obligaba a pagar un alto tributo en concepto de reparación histórica. Y, al final del día, se depositó una ofrenda a los pies de las estatuas de los Mártires y Sumo les concedió el honor póstumo de Sacerdotes de Hosú.

7 comentarios:

  1. Siento que hay una moraleja por aquí, en algún lado... Tal vez Hosú me la revele en sueños...

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  2. Muy bueno.
    Moraleja, que va! Es la descripción de lo que pasa en el mundo constantemente desde hace muchos siglos hasta nuestros días.
    Saludos de un no-hosuano español

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  3. Querido Andrés:

    Lo de la ciudad de "Ozú", la de "Micifú" son mu güenas, pero lo de "Sumo" no lo acabo de pillar ...

    Lo que está claro es que cualquier iluminado dice que recibe la palabra del Angel Moroni, de Ron Hubbard o de Yahvé y, como ellos no van a negarlo, ¿a ver quién dice lo contrario?

    Claro que un dios que se llama "Ya vé" también parece de cuento...

    salu2
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    kêfàs

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  4. Me recordó aquella historia (¿Dónde la leí?) que decía:

    "El maestro, a la hora de predicar, mandó que ataran al gato del templo para que no distrajera a sus discípulos."

    "Con el tiempo se hizo una tradición y cuando el gato murió, fue necesario comprar un gato nuevo para amarrarlo a la hora del sermón."

    "Cuando el maestro murió los hombres continuaron atando al gato, en recuerdo del hombre sabio."

    "Años más tarde hombres santos escribieron una serie de sesudos tratados sobre la santidad del maestro y sobre la importancia teológica de atar al gato a la hora del sermón"

    Saludos y felicidades por el blog.

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  5. Una perspectiva que nunca habia tomado en cuenta, ahora veo que los ateos,agnosticos,herejes,millonarios, etc. son parte importante para el mantenimiento de una religion, solo basta decir: "Nosotros no fuimos, fueron los herejes,agnosticos,etc ellos lo hacen por que quieren confundirnos y destruirnos".

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  6. Y así suma y sigue...

    ¿Aprenderemos algún día?

    "¡Mi verdad es la única y debes aceptarlo!"

    Arrogante, no?

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  7. primera vez que encuentro un cuento de moraleja atea
    y pensar que hay centenares de cuentos cristianos, rrrrrrr
    saludos, estaba muy bonito,

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