jueves, octubre 11, 2007

Regresos

Dos regresos en uno, ambos relacionados con mi incalificable persona. El más obvio es el regreso de la actividad a este blog ictidiabólico, luego de más de dos meses de quietud. El segundo, excusa de esta entrada, es el regreso de mi nombre a las páginas de Axxón. Pues sucede, amigo lector epiceno, que en la entrega número 34 de la sección Ficción Breve, tal que sale en el día de la fecha, figura un cuento de mi autoría: «Pioneros».

Sí, es ése que empieza: «Doce figuras en trajes de astronauta bajaron...». No, no se lo voy a contar todo acá. Ahí tiene el enlace: vaya y léalo. Lo que sí le puedo contar es que en un momento se me ocurrió que los pioneros no fueran doce, sino trece. Simbolismo, le dicen.

No, se equivocó. El número trece no era en representación de suerte, buena o mala. Y fue precisamente por esa asociación refleja de desistí. Habría sido más una distracción que otra cosa. Piense un poco más.

¿Todavía no se da cuenta? ¿Y si le digo que se me cruzó por la cabeza la loca posibilidad de que la nave no se llamara Ray, sino Rayflower? Sí, afortunadamente de eso también desistí. En fin, se trata de una breve observación de un fenómeno llamativo de la cultura de las Comarcas Asociadas de Septentrión. Ojalá le guste.

(Y tal vez debería avisarle al lector despistado que, además, hay un tercer regreso. ¿O es una tercer güelta?)

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