domingo, enero 13, 2008

La palabra exacta

Comentaba al pasar en la entrada de ayer que estoy suscripto a muchas listas de correo, a algunas de las cuales no les presto gran atención. Por este motivo suelo ignorar las invitaciones que me llegan a veces para unirme a alguna.

Sin embargo, con ésta que me llegó hace un par de días debo hacer una excepción. No, no creo que la acepte. Pero al leerla caí en la cuenta de algo curioso.



El mayor misterio es por qué me llegó esta invitación. Tal vez deba himbestigarlo (actividad que consiste, ya lo sabrá usted, en recopilar conclusiones y sacar datos). Aunque tal vez no sea tan enigmático como pretendo hacerlo parecer, puesto que conozco a los Roldán. Me los he cruzado alguna vez en el canal #misteriosdetodoacien de IRC Hispano, que hace ya bastante que no frecuento. ¿Y cómo no recodar su campaña «Paraciencia con ciencia», en la que le solicitan a un tal «señor Ministra» la creación de una carrera oficial de himbestigancia? En mi opinión no estaría mal que recibieran algunas clasecitas, vista, en principio, la manera en que está redactada la petición. Aunque, por otra parte, tal vez no sean ésas sus intenciones, teniendo en cuenta uno de los principales motivos que esgrimen para tal solicitud (negritas añadidas):
Por un lado, al no existir una base docente todos aquellos que se dedica (sic) a esta profesión (sic) o sus derivados periodísticos no contemplan una preparación adecuada y si lo hacen es porque han pasado años ejercitándose en otras materias de cuyos temas sólo hubieran necesitado conocer un quince por ciento. Esta carencia formativa provoca que nuestra profesión, ya no sólo no sea legal ni académica, ni se valore como tal, si no (sic) que además resulta una barrera personal para cada uno de nosotros cuando nos disponemos a investigar casos o temas.

¿No es maravilloso? Según parece desprenderse de esto, el fin último de la carrera no sería que los que se dedican a investigar lo paranormal sepan más, sino que sepan menos. Ya ve usted; los que lo hacen con conocimiento de causa tienen seis o siete veces más educación de la que necesitan, lo cual es una «carencia formativa» que resulta en una «barrera personal» para la investigación. Sí, ya sabíamos que los frutos de una pesquisa misteriológica serán tanto más espectaculares cuanto menos tenga idea el himbestigador de qué es lo que está pasando en realidad, pero se esperaría que los propios interesados disimularan esto un poco más, ¿no?

Se le podría seguir sacando jugo a la petición, pero, en primer lugar, es noticia vieja; en segundo, ya lo han hecho otros en su momento (por ejemplo, Asigan), y en tercero, no es eso lo que me impulsa a escribir esta entrada.

No, lo que me llevó a abrir el panel de Blogger y ponerme a tipear fue mi inconsciente, cínico y maledicente como de costumbre. «¿Paraciencia con ciencia? —dijo mientras leía la invitación—. Eso es como “paraguas con agua”.»

El desgraciado siempre me lleva un paso de ventaja. ¿Cómo nunca se me ocurrió antes? Es más: ¿cómo es que a nadie parece habérsele ocurrido? De hecho, no descarto que alguien llegue a los comentarios de esta entrada a decir: «Sí, ignorante, caído del catre, se le ocurrió a Fulano Menganítez, de www.yosoyfulanoymelabanco.com». Pero, mientras nadie llegue a revelar el nombre y la URL verdaderos del señor Menganítez, expongo aquí la tesis que me fue revelada:

Todos pensamos que la palabra paraciencia es el resultado de tomar ciencia y enchufarle el prefijo para-, que significa «junto a». Damos también por cierto que es un eufemismo, una evasiva para reclamar los méritos de la ciencia sin someterse a sus rigores.

Pues bien, yo postulo que no es así. Paraciencia no es un eufemismo ni una evasiva: es la palabra exacta para describir lo que hacen los himbestigadores.

La relación entre la paraciencia y la ciencia es idéntica a la que existe entre el paraguas y el agua, o entre el parabrisas y la brisa. La paraciencia, como su nombre mismo lo indica, es algo que para la ciencia. La detiene. La frena. Allí donde la encuentra, se opone a su avance.

La dinámica de esto es, en principio, sencilla: mientras la ciencia se ocupa de buscar respuestas, la paraciencia las inventa y luego dictamina que las conclusiones científicas deben estar equivocadas porque se contradicen con sus prejuicios:

«¿Parálisis del sueño? ¡Absurdo! ¡Son fantasmas y demonios!»

«¿Ingenio y trabajo en equipo? ¡Ridículo! ¡Estas piedras fueron movidas por fuerzas inexplicables!»

«¿Ratones carnívoros? ¡Eso no existe! ¡Lo que estamos viendo es obra del chupacabras!»

La paraciencia para la ciencia en la mente de los himbestigadores. La paraciencia para la ciencia entre los genuinamente interesados en la posibilidad de vida en otros mundos, a los que el mito ovni les oculta la legítima investigación astrobiológica. La paraciencia para la ciencia entre en el público en general, que muchas veces acaba convencido de que la existencia de la telepatía está comprobada científicamente. Que cree en ocasiones que la comunidad científica es realmente una camarilla monolítica que conspira para ocultar la verdad.

Propongo humildemente que hagamos nuestra esta palabra. Define a la perfección la tarea de los himbestigadores.

5 comentarios:

  1. Clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap, clap.

    Me adhiero, me aúno y me conjunto a tan brillate propuesta producto de tan sabia investi... himbes... pezquiza...

    Mauricio

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  2. Me adhiero, y la incorporo a mi acervo lingüístico.
    Y digo yo, así en argentino, cómo sería... ¿paráciencia?

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  3. Hago tercia y manifiesto mi acuerdo y mi intención de usar esta palabra de ahora en adelante.

    ¡Saludos!

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  4. Maravilloso Andrés! Pero pará! Gracias por las sonrisas que me provocó tu inteligencia.

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  5. jopetas tío, eres un genio. Me encanta esta entrada. A ver, que me termine de enterar porque soy un nuevo lector: ¿la palabra "himbestigadores" la acuñas tú para esta basura de pseudocientíficos o la citas de algún otro autor? Es que pienso escribir una entrada citando tu artículo y me gustaría hablar con propiedad.

    Sería para mi un honor que vienieras a verme a mi blog, entra sin llamar.

    Repito, felicidades, felicidades por esta magnífica entrada.

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