jueves, enero 31, 2008

I Concurso Sinergia - Realidades Alteradas

Presto este espacio a Sergio Gaut vel Hartman para dar difusión a esta interesante iniciativa.


I Concurso Sinergia - Realidades Alteradas

1) Pueden participar en este concurso escritores de todo el mundo.

2) Los cuentos deberán estar escritos en castellano y tener 1.000 palabras o 7.000 caracteres con espacios como mínimo y 3.000 palabras o 20.000 caracteres con espacios como máximo. Esta regla no admite excepciones.

3) El tema del concurso serán las «realidades alteradas». Cada participante elegirá qué tipo de alteración experimenta la realidad y en qué clase de espacio o tiempo conjetural decide jugar la trama.

4) Los cuentos de vampiros, hombres lobos, dragones, princesas vírgenes y héroes anabolizados serán descalificados inmediatamente. El propósito de este concurso es promover la narrativa conjetural y proponer una alternativa a la literatura fantástica dominante.

5) El jurado seré yo (Sergio Gaut vel Hartman), entre otras cosas porque no deseo impedir la participación en el concurso de un cierto número de amigos escritores.

6) Los ganadores serán tres, aunque me reservo el derecho de subir la cifra a cuatro o hasta cinco. El propósito es que no queden buenos cuentos sin premio. Cada uno de los ganadores recibirá un paquete de libros y los cuentos serán publicados en Sinergia. En segunda instancia, existe la posibilidad de que los cuentos ganadores sean publicados en una antología, recibiendo por ello una pequeña suma monetaria. Esto depende, claro, de que el libro se haga.

7) Los cuentos deben ser enviados a la dirección de «Colaboraciones» que figura en «Comunicación» en la página de Sinergia (colaboraciones@nuevasinergia.com.ar).

8) El concurso queda abierto a partir de este momento y se cerrará el 29 de febrero de 2008. El ganador se conocerá el 30 de abril de 2008. No se aceptarán cuentos con seudónimo y mantendré correspondencia con todos aquellos que quieran preguntar o comentar algo.

domingo, enero 13, 2008

La palabra exacta

Comentaba al pasar en la entrada de ayer que estoy suscripto a muchas listas de correo, a algunas de las cuales no les presto gran atención. Por este motivo suelo ignorar las invitaciones que me llegan a veces para unirme a alguna.

Sin embargo, con ésta que me llegó hace un par de días debo hacer una excepción. No, no creo que la acepte. Pero al leerla caí en la cuenta de algo curioso.



El mayor misterio es por qué me llegó esta invitación. Tal vez deba himbestigarlo (actividad que consiste, ya lo sabrá usted, en recopilar conclusiones y sacar datos). Aunque tal vez no sea tan enigmático como pretendo hacerlo parecer, puesto que conozco a los Roldán. Me los he cruzado alguna vez en el canal #misteriosdetodoacien de IRC Hispano, que hace ya bastante que no frecuento. ¿Y cómo no recodar su campaña «Paraciencia con ciencia», en la que le solicitan a un tal «señor Ministra» la creación de una carrera oficial de himbestigancia? En mi opinión no estaría mal que recibieran algunas clasecitas, vista, en principio, la manera en que está redactada la petición. Aunque, por otra parte, tal vez no sean ésas sus intenciones, teniendo en cuenta uno de los principales motivos que esgrimen para tal solicitud (negritas añadidas):
Por un lado, al no existir una base docente todos aquellos que se dedica (sic) a esta profesión (sic) o sus derivados periodísticos no contemplan una preparación adecuada y si lo hacen es porque han pasado años ejercitándose en otras materias de cuyos temas sólo hubieran necesitado conocer un quince por ciento. Esta carencia formativa provoca que nuestra profesión, ya no sólo no sea legal ni académica, ni se valore como tal, si no (sic) que además resulta una barrera personal para cada uno de nosotros cuando nos disponemos a investigar casos o temas.

¿No es maravilloso? Según parece desprenderse de esto, el fin último de la carrera no sería que los que se dedican a investigar lo paranormal sepan más, sino que sepan menos. Ya ve usted; los que lo hacen con conocimiento de causa tienen seis o siete veces más educación de la que necesitan, lo cual es una «carencia formativa» que resulta en una «barrera personal» para la investigación. Sí, ya sabíamos que los frutos de una pesquisa misteriológica serán tanto más espectaculares cuanto menos tenga idea el himbestigador de qué es lo que está pasando en realidad, pero se esperaría que los propios interesados disimularan esto un poco más, ¿no?

Se le podría seguir sacando jugo a la petición, pero, en primer lugar, es noticia vieja; en segundo, ya lo han hecho otros en su momento (por ejemplo, Asigan), y en tercero, no es eso lo que me impulsa a escribir esta entrada.

No, lo que me llevó a abrir el panel de Blogger y ponerme a tipear fue mi inconsciente, cínico y maledicente como de costumbre. «¿Paraciencia con ciencia? —dijo mientras leía la invitación—. Eso es como “paraguas con agua”.»

El desgraciado siempre me lleva un paso de ventaja. ¿Cómo nunca se me ocurrió antes? Es más: ¿cómo es que a nadie parece habérsele ocurrido? De hecho, no descarto que alguien llegue a los comentarios de esta entrada a decir: «Sí, ignorante, caído del catre, se le ocurrió a Fulano Menganítez, de www.yosoyfulanoymelabanco.com». Pero, mientras nadie llegue a revelar el nombre y la URL verdaderos del señor Menganítez, expongo aquí la tesis que me fue revelada:

Todos pensamos que la palabra paraciencia es el resultado de tomar ciencia y enchufarle el prefijo para-, que significa «junto a». Damos también por cierto que es un eufemismo, una evasiva para reclamar los méritos de la ciencia sin someterse a sus rigores.

Pues bien, yo postulo que no es así. Paraciencia no es un eufemismo ni una evasiva: es la palabra exacta para describir lo que hacen los himbestigadores.

La relación entre la paraciencia y la ciencia es idéntica a la que existe entre el paraguas y el agua, o entre el parabrisas y la brisa. La paraciencia, como su nombre mismo lo indica, es algo que para la ciencia. La detiene. La frena. Allí donde la encuentra, se opone a su avance.

La dinámica de esto es, en principio, sencilla: mientras la ciencia se ocupa de buscar respuestas, la paraciencia las inventa y luego dictamina que las conclusiones científicas deben estar equivocadas porque se contradicen con sus prejuicios:

«¿Parálisis del sueño? ¡Absurdo! ¡Son fantasmas y demonios!»

«¿Ingenio y trabajo en equipo? ¡Ridículo! ¡Estas piedras fueron movidas por fuerzas inexplicables!»

«¿Ratones carnívoros? ¡Eso no existe! ¡Lo que estamos viendo es obra del chupacabras!»

La paraciencia para la ciencia en la mente de los himbestigadores. La paraciencia para la ciencia entre los genuinamente interesados en la posibilidad de vida en otros mundos, a los que el mito ovni les oculta la legítima investigación astrobiológica. La paraciencia para la ciencia entre en el público en general, que muchas veces acaba convencido de que la existencia de la telepatía está comprobada científicamente. Que cree en ocasiones que la comunidad científica es realmente una camarilla monolítica que conspira para ocultar la verdad.

Propongo humildemente que hagamos nuestra esta palabra. Define a la perfección la tarea de los himbestigadores.

sábado, enero 12, 2008

Éste es un blog adulto

Lo supe ayer, ante un teclado distante unos ciento cincuenta kilómetros del que estoy usando ahora. Con ese nuevo conocimiento en el equipaje (además de un libro de Christopher Priest y dos de Ursula Le Guin) emprendí el regreso a Pergamino. ¿No es notorio que uno a veces tenga que ir tan lejos para descubrir lo que tiene en su casa? Como aquel pobre hombre que atravesó un bodrio de doscientas páginas cuando podía haber encontrado lo que buscaba en un cuento breve de Borges.

La computadora de la que formaba parte el antedicho teclado quedaba en un cibercafé de la terminal de ómnibus de Rosario. Estaba equipada con todo lo que podría esperarse en una computadora de cibercafé: un escritorio atestado de íconos, un programita de gestión, un navegador discapacitado. Y sentado frente a ella estaba yo, aprovechando para revisar mi casilla de correo durante un hueco temporal previo a que zarpara mi micro.

Entre mi correspondencia de electrónica no había nada fuera de lo acostumbrado: algún que otro spam, un par de cientos de mensajes de listas de correo a muchas de las cuales soy apenas consciente de que estoy suscripto, la notificación de un comentario en la entrada anterior. Fue cuando quise verificar las cifras de visitas de Pez Diablo que me hallé ante un panorama desusado. Afortunadamente acerté a tomar una printscreengrafía. Haga click sobre ella para apreciarla en todo su glorioso 0,8 megapixel.


Ya lo ve, amigo lector epiceno. Si alguna vez pensó usted que éste es un blog infantil, se ha equivocado. Como usted mismo lo está leyendo, este sitio puede contener contenido adulto. Una niñera electrónica está tan segura de ello como para afirmarlo en un perfecto Engrish y subrayar su aseveración cerrando el navegador.

Pero no es este blog ictidiabólico el único en recibir tan severo trato. Hice la prueba con algunos más, entre ellos el de Lola Cárdenas y el de Mauricio-José Schwarz. La respuesta era siempre la misma: todos ellos pueden contener contenido. Contenido adulto, para más señas.
(Si bien se mira, la crítica de la pseudociencia y la superstición entra en la definición usual de «contenido adulto», en el sentido de que puede generar preguntas en los niños que los mayores no saben cómo responder.)

«Bien —me dije—, ya que mi propio blog es inapropiado para que yo mismo lo vea, entraré al sitio de Webstats y buscaré allí mis estadísticas de visitas.» ¿Adivina qué sucedió entonces?



¿A esto ha llegado el mundo? ¿Ahora es impropio que los niños vean estadísticas? ¿Alguien teme que se pongan a calcular desviaciones estándar sin estar preparados para asumir la responsabilidad social resultante?

Una rápida pesquisa en la barra de herramientas reveló la identidad del rapaz protector de la virtud:



Aparentemente, el software es de origen chino. Eso explicaría varias cosas: en primer lugar, en uso del Engrish, y en segundo, los curiosos criterios para determinar contenidos inadecuados para consumo humano. Creo que hice bien en abandonar rápidamente el lugar antes de que llegara la fuerza de choque de Google y me entregara a las autoridades competentes.

Pero ahora, ya en la seguridad de mi hogar, haré algo al respecto. Ya que este blog figura en el Index Weborum Prohibitorum, que sea por un buen motivo. He aquí, en consecuencia, una imagen de explícito contenido sexual, en primer plano y con el mayor grado de detalle:



Lamento mucho si hiero su sensibilidad, pero ésta es una cuestión de principios.

jueves, enero 10, 2008

¡Feliz cumpleaños, pregunta!

No todas las preguntas tienen fecha de cumpleaños. Pero, como nos ha enseñado Lola Cárdenas, «no todas» significa «al menos una». ¿Y dónde iba a estar la excepción, sino aquí, en Pez Diablo?

Hace ya doce meses (más específicamente, el 10 dEurope/Berlin January dEurope/Berlin 2007) le planteé oficialmente a la reencarnación de Galileo la siguiente pregunta:

¿Puede nombrar a los científicos que negaron la existencia de planetas extrasolares y la posibilidad de vida extraterrestre? ¿Podría citar dónde y cuándo lo dijeron?


Supuse que debía saberlo, vistas las afirmaciones que hace el señor en su sitio:

Hace 15 años, la ciencia negaba taxativamente el tema OVNI, tomándose a broma el tema y a sus investigadores, y criticando no ya la existencia de vida en otros mundos, sino la propia posibilidad de existencia de otros mundos, algo que no interesaba a ningún astrónomo, que no se molestaba en prestarle atención ante la amenaza de ser atacado por sus propios colegas.


Ha pasado un año. ¿Usted vio la respuesta en todo este tiempo? Yo tampoco. Y eso que:

Si tienes una pregunta, házmela. Entra en cualquier texto, haz clic en “escribir comentario” y ponme tu pregunta. No hace falta tu nombre verdadero, ni tu buzón de email; ni siquiera hace falta que esté perfectamente escrita.

Hace falta querer saber, y yo prometo contestarte.


Pero no desfalleceré. No bajaré los brazos ni renunciaré a la esperanza. Seguiré esperando aquí la respuesta con los comentarios abiertos.

Esperaré hasta el fin de los tiempos si es necesario.