sábado, abril 26, 2008

Quien pensó esta promoción, ¿en qué pensó?

—Buenas tardes, señor. MovieStar le ofrece la posibilidad de ahorrar en el uso de su teléfono contratando un servicio que cuesta más de lo que usted paga regularmente.

—Gracias, pero no me interesa.

—Pero, señor, mire que esta promoción incluye importantes descuentos en las llamadas a Ulan Bator y Kuala Lumpur.

—¿Y para qué me sirve eso, si yo nunca llamo a esos lugares?

—Precisamente, ¡ahora va a tener una buena razón para hacerlo!

—¿Usted no entiende español? ¡No me interesa?

—Bueno, no se ponga así, señor.

¿Cuántas veces sucede esto en el mundo, día tras día? Muchas, a juzgar por lo que veremos a continuación.

La última promoción con que Movistar le ofrece a sus clientes argentinos la posibilidad de «ahorrar» se llama «Plan Comunidad Familiar».



No se puede negar que, a primera vista, parece conveniente. También es cierto que, a primera vista, la ballena parece un pez. Llámeme «hombre de poca fe», pero no puedo dejar de preguntar: ¿Cuánto me cuestan estos servicios gratis?

Luego de hacer click aquí y allá en el sitio de la empresa, dar marcha atrás, darme por vencido y acabar preguntándole a Google, encontré un Untitled Document con la información que requería:



Allí está la respuesta: para acceder a las llamadas y SMS gratis, debo desembolsar cincuenta y cinco pesos por mes. Curioso sentido de la gratuidad tienen algunos.

Sí, es cierto que Movistar es una empresa comercial y no tiene por qué regalar nada. Cierto es también que a un usuario intensivo de telefonía celular este plan puede resultarle beneficioso. Pero, en mis cuentas particulares, este monto representa casi el cuádruple de lo que gasto regularmente en el rubro. La generosidad de Movistar me saldría muy cara. Debo concluir, por lo tanto, que esta promoción no es para mí.

Y allí quedaría todo, olvidado el asunto sin pena ni gloria, ni mucho una entrada en este blog, si no fuera por el anuncio televisivo con que Movistar da a conocer la promoción al mundo. Al verla, a uno se le ocurre que la empresa no tiene mucha simpatía por los usuarios que hacen sus cuentas en vez de de gritar espontáneamente «¡Deme dos!».



Estoy seguro de que este anuncio quiere decir algo. Pero, ¿qué? ¿Que los que no se adhieren a la promoción son dobles de riesgo? Por cierto que no parece un oficio adecuado para un salmón.

No, lo único que aparentan tener en común los escépticos cantarines es que todos se hallan en peligro de muerte inminente. ¿Ése es el mensaje? ¿Cómo debo interpretar esto, señores de Movistar? No ayuda mucho que el anuncio culmine con la frase «mejor no perdérselo».

—Entonces, señor, ¿no va a contratar la promoción?

—No, ya le dije que no me interesa.

—Como prefiera. Pero antes de tomar cualquier decisión definitiva, recuerde por favor que hoy la calle está muy peligrosa. Y que tenemos su dirección. Buenas tardes.

viernes, abril 11, 2008

¡Ha llegado el día!

¡Aleluya! ¡Aleluya!

¡Hosanna, hosanna, ad honorem gloria!

Entonemos gloriosos salmos. ¡Salmones!

¡Redoblen los tambores! ¡Suenen las trompetas! ¡Que de un polo hasta el otro resuene de la fama el glorioso clarín!

Ha amanecido un día histórico. Las generaciones venideras recordarán esta fecha y dirán: «11 de abril de 2008: un día que vivirá en la infamia». Si mañana mismo se recibe en Arecibo un mensaje procedente de Sigma Draconis que contiene una prueba perfecta de la hipótesis de Riemann, los hombres harán un colectivo rictus de desdén y dirán: «Bah». Pues eso será menos que nada comparado con lo que acaba de suceder:

¡Santosríos ha contestado!

Tal vez recuerde usted a Santosríos, el sujeto de la entrada de este blog «¡Santos ríos, Batman!». Y de «Santosríos “responde“». Y de «San Tosríos, el patrono de la realidad». Lo invito a usted a leer tales entradas si le interesa conocer los anteceden de ésta.

Como breve resumen de lo relevante, le recordaré que este personaje afirma categóricamente:

Hace 15 años, la ciencia negaba taxativamente el tema OVNI, tomándose a broma el tema y a sus investigadores, y criticando no ya la existencia de vida en otros mundos, sino la propia posibilidad de existencia de otros mundos, algo que no interesaba a ningún astrónomo, que no se molestaba en prestarle atención ante la amenaza de ser atacado por sus propios colegas.


Lo cual motivó a que, el 10 de enero de 2007, yo le preguntara:

¿Puede nombrar a los científicos que negaron la existencia de planetas extrasolares y la posibilidad de vida extraterrestre? ¿Podría citar dónde y cuándo lo dijeron?


Pues bien, luego de 457 días el señor Santosríos ha entrado a la Wikipedia (y yo que me quejo a veces del servicio de Speedy) y, contra todo pronóstico racional, ha respondido.

He aquí, por lo tanto, mi respuesta a la respuesta. O, lo que es decir lo mismo, mi respuesta al cuadrado.

Querido pobre infeliz:


Oh, ¡me llama querido! ¡Me quiere! ¡Me quiere!

Después de 457 días, y aunque me propuse no hacerlo, voy a responder a su pregunta aquí, a pesar de que dije y mantengo que respondí en mi propio blog, no en el suyo, al que ni se dignó ir a buscar dicha respuesta bajo el juego tramposo de los días que llevo sin responder.

Permítame que a un impresentable como usted...


¡Snif! Perdón, no soporto la emoción.

... no haya vuelto a dirigirle la palabra desde que me prohibió la entrada a su blog (prohibir, el arma de los amargados. ¿Cómo quiere que conteste si no me deja entrar? ¿Ya no se acuerda? Revise, revise sus comentarios... ¿O es que ya los borró?)


No, no borré nada. Allí sigue, por ejemplo, el comentario de fecha 25 de enero de 2007, en el que digo lo siguiente:

Espero que responda a esta sencilla pregunta, cuya respuesta debería conocer para afirmar tan categóricamente lo que afirma. Puede dejarla en cualquier entrada de este blog. Con un "no sé" me alcanza. Mientras no lo haga, olvídese de dejar comentarios en este blog.


Confronte usted «puede dejar la respuesta en cualquier entrada de este blog» con «tiene usted prohibido entrar a este blog». Sacar de contexto y no enlazar la fuente original, el arma de los charlatanes...

Prosigo con la «respuesta»:

Aparte de Fermi, le nombro simplemente a 5 partidarios de la Teoría de la Tierra Rara:

Stuart Ross Taylor, astrofísico
Stephen Webb, físico
Simon Conway Morris, paleontólogo
John D. Barrow and Frank J. Tipler, cosmólogos


«¿Cuántos partidarios, Winston?»

Ahora bien, relea usted la cita original de Santosríos. ¿Ve lo que dice? Dice que «la ciencia» criticaba «no ya la existencia de vida en otros mundos, sino la propia posibilidad de existencia de otros mundos, algo que no interesaba a ningún astrónomo, que no se molestaba en prestarle atención ante la amenaza de ser atacado por sus propios colegas».

En la cultura china, el número diez mil significa «infinitos». En el sistema de numeración santosriano, por su parte, cinco parece significar «todos». ¿Carl Sagan? ¿Frank Drake? ¿Ésos quiénes son?

Además, le cito la wikipedia:


¿Se estará refiriendo por casualidad a la entrada sobre vida extraterrestre, que el señor Santosríos «olvida» enlazar en su respuesta? Si la lee usted, amigo lector epiceno, notará dos cosas. La primera: la hipótesis de la Tierra rara no postula que no haya planetas extrasolares, sino sólo que las condiciones en que surgió la vida en la Tierra pudieron haber sido excepcionales. Y la segunda: en el mismo artículo, apenas en el apartado anterior, se menciona la hipótesis contrapuesta, el principio de mediocridad. Vaya y léalo usted mismo, si lo desea, y vea la multiplicidad de cosas que tiene que decir «la ciencia» en contraposición a la caricatura que Santosríos pinta con brocha gruesa.

"Actualmente una porción creciente de la comunidad científica se inclina a considerar que pueda existir alguna forma de vida extraterrestre, sobre todo desde fines del siglo XX, producto de nuevos descubrimientos, tales como la existencia de moléculas orgánicas en el espacio, y el demostrado hecho de que los planetas extrasolares son relativamente comunes".

Como ve, a fines del siglo XX. Los 15 años de que hablo en mi texto, porque yo ya investigaba entonces, y también hace 25 años. Claro que usted cómo va a saber cómo pensaban hace 20 años, si iba todavía en pantalón corto.


Tal vez le sorprenda saber al señor Santosríos que existen unas cosas llamadas «libros». Y otras que se llaman «revistas». Y otras, tanto más maravillosas, llamadas «enciclopedias». Milagros de la ciencia moderna que permiten, ¡oh, prodigio!, saber sobre cosas que uno no vio en persona. A mí, por mi parte, me sorprende mucho más saber que hace ya veinticinco años el señor Santosríos investigaba en la Wikipedia. Debo suponer eso, ya que no cita ninguna otra fuente de sus extensas investigaciones.

Y en último lugar, pero no menos importante: ¿que recién a fines del siglo XX se empezó a tomar en serio la posibilidad de que existieran planetas extrasolares y vida extraterrestre? Eso explica por qué los primeros emprendimientos SETI se llevaron a cabo en la década de 1960. O por qué ya hace cien años, la prestigiosa revista de divulgación Scientific American dedicó un extenso artículo a los supuestos rasgos arquitectónicos que Schiaparelli creyó observar en Marte.

Pero ya pasamos por aquí, ¿no? Estamos andando en círculos. Mas, ¿qué esperaba usted del susodicho?

Se despide Santosríos:

Sigan todos ustedes dándose jabón unos a otros, haciendo trampas y atacando 10 contra uno, como los valientes. Por mi parte, hasta siempre: sigan con su juego, que mientras yo me río viendo cómo otros comen de todos vosotros, los que les seguís el juego.


Adiós, Santosríos. Echaremos de menos sus comentarios durante los minutos, horas acaso, que dure su «hasta siempre». Yo, por mi parte, lo felicito: ha demostrado, una vez más y como si hiciera alguna falta, que no tiene la más puta idea de lo que habla.