sábado, julio 05, 2008

Reflexiones en la terminal

Una estación terminal de ómnibus es un microcosmos. O un microclima. O por lo menos está llena de micros. Como sea, la cuestión es que pasar un par de horas en una puede disparar el pensamiento en direcciones insospechadas y revelar secretos sobre el mundo, la condición humana y esas porquerías. Anoche estuve en la terminal de Retiro y esto es lo que observé:

  • Una gran estación de ómnibus es un lugar peligroso para dejar olvidada una escalera. En cuanto uno se descuida, le instalan un kiosco de revistas abajo.
  • Son kioscos grandes y bien aprovisionados, más que cualquiera que haya visto en Pergamino. Y no uno, sino uno cada diez metros. Se ve que los viajeros leen mucho.
  • Sin embargo, no vi a ningún viajero leyendo. Sí había varios viendo televisión. Han instalado unos televisorcitos a monedas para esparcimiento de quienes deben esperar la partida de su micro. Cerca de medianoche, la mayoría de los que estaban encendidos sintonizaban ShowMatch. Lo cual significa que la gente paga por ver ShowMatch. Así anda el mundo.
  • Un dato no menor: cada televisorcito indica las monedas que acepta, pero no cuánto tiempo se compra con cada una de ellas. O sea que la gente para por ver ShowMatch sin saber cuánto está pagando. En fin...
  • El cuerpo no experimenta necesidades fisiológicas entre las 22 y las 6. En consecuencia, los sanitarios están cerrados.
  • (En rigor, queda uno abierto. Pero el hecho de que el baño tenga horario no deja de tener lo suyo.)
  • Cuando los sanitarios, los locales de comida y las farmacias han cerrado, el negocio de souvenires con colores de equipos de fútbol sigue abierto. Debe cumplir una función muy importante.
  • Las concesiones comerciales en las terminales de transporte son al siglo XXI lo que las patentes de corso eran al siglo XVI. O acaso una terminal es una microeconomía mucho más próspera que la del mundo que la rodea.
Y eso es todo. No es mucho ni particularmente útil. Pero es lo que hay. Y me sirve como excusa para seguir mandando gente a La pulga snob. Vaya y hágale compañía a la pobrecita.

jueves, julio 03, 2008

Tenemos que hablar

Estuvimos juntos... ¿cuánto tiempo? Casi tres años. Un poco más y habríamos festejado el aniversario. Es una lástima.

Nos conocimos por unos amigos en común, ¿te acordás? Yo me acuerdo de que te vi y pensé: «Es lo que estoy buscando». Y hoy puedo decir que no estaba equivocado. Lo nuestro empezó con buen pie, y llegamos hasta hoy casi sin desavenencias.

Casi.

Muy poco tengo para reprocharte. Ni siquiera me molestó cuando cambiaste. Y eso que cambiaste no una vez, sino dos veces. Modificaste tu aspecto y hasta te hiciste llamar por otro nombre. Y no me molestó porque me gustaron los cambios. Me hicieron pensar que estabas creciendo, y me alegré por vos. Y porque sabía que, en el fondo, seguías siendo igual a como eras cuando te conocí.

Nunca me fallaste. Cada vez que te necesité estuviste ahí, siempre fiel. Y no me olvido de las muchas alegrías que me diste. Pero esa manía que tenés... Esa manía...

No nos hagamos los tontos; los dos sabíamos que este momento iba a llegar. Lo sorprendente es que hayamos durado hasta ahora.

Esa manía me llevó a buscar por ahí. Y ¿sabés una cosa? El que busca encuentra, y yo encontré. Encontré a alguien capaz de darme lo mismo que vos. Que me ofrece incluso más. Y que me promete, me jura, que nunca va a tener esa costumbre tuya tan fea.

No implores. No insistas. La decisión está tomada y no hay marcha atrás.

Adiós, Motigo Webstats. Me cansé de vos y de tus molestos popups. Me voy con StatCounter. Que seas feliz.

martes, julio 01, 2008

Las pulgas del Pez Diablo

Se habrá dado cuenta, amigo lector epiceno, de que últimamente Pez Diablo ha estado más activo que de costumbre. Y no sólo más activo, sino que, puesto que ha quedado establecido que éste es un blog adulto, convenía que además estuviera más gráfico.

Y más gráfico ha estado, incorporando algunas viñetas con las que me he permitido editorializar de un modo bidimensional. Sin embargo, no es ése el fin de Pez Diablo; de modo que para evitar que este blog ictidiabólico se llene de colores, he creado una sucursal ad hoc, la cual, continuando el motif zoológico, he llamado La pulga snob. Allí encontrará usted en lo sucesivo todo lo que se me ocurra a mí decir en imágenes en vez de palabras.

Y el blog La pulga snob no está solo: ha nacido junto a un hermanito gemelo angloparlante, Flea Snobbery. En tándem andarán por el mundo ambos sitios sifonápteros, reflejo cada uno del otro, como Tomax y Xamot pero nada que ver. Y, como inauguración, un par de viñetas de Pez Diablo se han mudado hacia allá, donde se les ha unido una pieza nueva e inédita.

Vaya a verlos, y recuerde: los pichones de blog siempre están con el pico abierto de par en par, hambrientos de comentarios.